¿Tienes contactos interesados que se quedan a medias porque nadie les escribe en el momento justo?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Un funnel de ventas automatizado es el sistema que acompaña a un contacto desde que muestra interés hasta que compra, y que vuelve a buscarlo cuando toca repetir. Lo montamos para el tramo del embudo de ventas donde más ventas se escapan: nutrir a quien todavía duda y cerrar con quien ya está listo.
Usamos un CRM, un motor de correo y automatizaciones desarrollados por nosotros, sin depender de cinco herramientas sueltas, conectados a tu web, tu tienda o tu ERP. Detrás hay más de 20 años de oficio en marketing digital y más de 500 clientes. Antes de automatizar, revisamos contigo cómo vendes hoy: un embudo multiplica lo que ya vende, y si la oferta falla, automatizarla solo hace que falle más deprisa.
Toda automatización de un embudo se apoya en tres piezas, sea cual sea la herramienta. Un disparador, que pone algo en marcha: un contacto nuevo, un presupuesto enviado, varios días sin respuesta, un carrito abandonado. Una condición, que decide qué camino sigue cada persona: si ya es cliente, si abrió el último correo, en qué etapa está. Y una acción: enviar un correo, esperar, mover el contacto de etapa o avisar al comercial.
Con esas piezas se construyen las fases clásicas. Arriba se atrae, y de eso se ocupa la captación de leads con IA. En medio se nutre, con correos que resuelven dudas y objeciones. Abajo se cierra: propuesta, seguimiento del presupuesto y llamada en el momento justo. Y después de la venta llegan la recompra y la fidelización. Nuestro trabajo en esta página es el medio y el final del embudo.
LA MECÁNICA
Las tres piezas de cualquier automatización
Si el contacto compra o se descarta, sale solo de la secuencia de venta.
Muchas ventas no se pierden por el precio, sino porque el presupuesto se envía y nadie vuelve a preguntar. Un embudo automatizado hace ese seguimiento siempre, con el mensaje que corresponde a cada fase, libera a tu equipo de tareas repetitivas y le deja lo que solo puede hacer una persona: la conversación final y la negociación.
Ningún presupuesto se queda sin un segundo y un tercer contacto.
Quien duda recibe respuestas; quien está listo, una propuesta concreta.
El sistema escribe al cliente cuando suele volver a comprar.
Diseñamos el recorrido, lo montamos en nuestro programa y lo medimos etapa a etapa, hasta la venta y la recompra.
Partimos de tu estrategia comercial y dibujamos contigo cada etapa, cada disparador y cada condición de salida antes de tocar ninguna herramienta. Si no cabe en una hoja, se simplifica.
Cada contacto tiene un estado (nuevo, en conversación, presupuesto, ganado, perdido) y cada cambio de estado pone en marcha lo que toca.
Correos que responden objeciones, enseñan cómo trabajas y acercan la decisión, con esperas que se detienen al comprar o al descartarse.
Para tiendas online: recuperación de carritos abandonados y recordatorios de recompra ajustados al ritmo habitual de cada cliente.
Conversión entre fases, tasa de cierre y ventas unidas a su origen, para saber qué pieza del embudo hay que arreglar.
Te conviene si ya vendes, te llegan contactos con regularidad y muchos se quedan en el presupuesto o en el carrito. También si tu equipo hace seguimiento cuando se acuerda, si los clientes que compraron una vez no vuelven o si mandas la misma oferta a todo el mundo. No te conviene todavía si ese producto aún no tiene ventas: primero hay que saber qué argumento cierra. Y si vendes algo de precio alto, automatizamos la nutrición y la agenda y dejamos el cierre en una llamada, que es donde se decide.
No hay un único embudo que sirva para todo. El recorrido depende de qué vendes, de cuánto tarda tu cliente en decidir y de si la venta acaba en una tienda online o en una reunión. Estos son los que más montamos:
Muchas empresas necesitan dos o tres a la vez. Empezamos por el que más ventas deja escapar hoy.
CATÁLOGO
Seis funnels y un ejemplo de cada uno
El funnel vive en un programa desarrollado por nosotros que une CRM, correo y automatizaciones. Esto es lo que hace en la parte de nutrir y cerrar:
QUIÉN HACE QUÉ
Lo que hace el sistema y lo que decide tu equipo
Así es, por dentro, el recorrido de compra que usamos para decisiones que llevan semanas: seis correos separados tres días y un seguimiento al final. Cada envío tiene un único objetivo y responde a una duda distinta, en el orden en que suele aparecer en la cabeza del cliente.
Primero se confirma lo que pidió y se explica qué va a pasar. Después llegan, por este orden, el porqué del precio, las objeciones habituales, un ejemplo de trabajo parecido al suyo, cómo trabajáis y los plazos reales, y una propuesta con una fecha que exista de verdad. El último mensaje no vende: pregunta si sigue interesado y ofrece hablar.
Hay tres reglas que no se saltan. Si el contacto responde, la secuencia se para y la conversación pasa a una persona. Si compra o se descarta, sale del recorrido. Y si pide no recibir más, no recibe nada más desde ninguna campaña. Los textos los adaptamos a tu sector y a tu tono; la estructura es la que ves en la línea de tiempo.
RECORRIDO DE COMPRA
Seis correos y un seguimiento
En una tienda online hay dos momentos del embudo que se automatizan muy bien.
El primero es el carrito abandonado, uno de los puntos de conversión más claros de cualquier tienda. Nuestro programa lanza una secuencia en dos tiempos: un correo en cuanto se detecta el abandono y otro a las 48 horas, los dos con los productos que quedaron en el carrito y un enlace para retomar la compra. Si conviene ofrecer algo más, como envío gratis, lo decides tú.
El segundo es la recompra. Cada cliente tiene su ritmo: hay quien repone cada tres semanas y quien vuelve una vez al año. El programa calcula la ventana habitual de cada uno a partir de sus pedidos, entre 14 y 365 días, y le escribe cuando se acerca. Es la diferencia entre mandar una promoción a toda la base y recordar a cada cliente lo que suele necesitar, cuando lo suele necesitar.
Se conecta con tiendas en WooCommerce o PrestaShop. Si quieres automatizar también el catálogo o la atención, mira la automatización de ecommerce con IA.
Cuando alguien está a punto de decidir, casi siempre le queda una pregunta: plazos, garantía, qué incluye el precio. Si la respuesta tarda, la venta se enfría. Por eso, en las páginas de oferta y de presupuesto podemos colocar nuestro chatbot para que conteste al momento.
Tira primero de las preguntas frecuentes que redacta tu equipo y, después, de pasajes de tu propia web. No se inventa datos: si no tiene una respuesta con suficiente seguridad, traspasa la conversación al comercial con menos carga en ese momento, con todo lo hablado. Las dudas que no supo resolver se agrupan para que las conviertas en preguntas frecuentes de tu web.
Así la negociación llega a una persona cuando ya hay intención, y esa persona sabe de qué se ha hablado. Si buscas un asistente para toda la web, lo tienes en chatbot para empresas. Y como el chatbot vive dentro del mismo sistema que el CRM, esa conversación queda guardada en la ficha del contacto, junto a sus correos y su etapa.
Si solo miras las ventas del mes, no sabes en qué paso se quedan los contactos. Medimos cada transición por separado:
No usamos porcentajes de otros sectores como objetivo. Con las primeras semanas fijamos tu línea base y te comparamos contigo mismo. Si una fase se cae, arreglamos esa pieza antes de meter más contactos en el embudo. Y cambiamos una sola cosa cada vez, para saber qué ha movido el resultado.
Además, cada venta queda unida a su origen, así que puedes ver qué canal trae clientes que repiten y cuál trae compras sueltas. Todas estas cifras salen del propio CRM, sin hojas de cálculo aparte, y las revisamos contigo cada mes.
Dos escenarios ilustrativos, sin nombres ni cifras de resultados, para que veas cómo encajan las piezas.
Ejemplo 1: una tienda online de cosmética natural. Vende cremas que duran unas semanas, y muchos clientes compran una vez y no vuelven. Conectamos la tienda con nuestro programa. Quien deja un carrito recibe el primer aviso al momento y el segundo a las 48 horas, con los productos que dejó. Quien compra entra en una bienvenida que explica cómo usar el producto. Con los pedidos de cada cliente, el programa calcula cada cuánto suele reponer y le escribe cuando se acerca esa fecha, en vez de mandar la misma promoción a toda la base.
Ejemplo 2: una consultora que vende a empresas. Ofrece una guía descargable sobre ayudas públicas. Cada descarga crea un contacto en el CRM y arranca una nutrición espaciada: casos de uso, requisitos y errores frecuentes. Cuando un contacto abre varios correos y visita la página de servicios, su puntuación sube y el comercial lo ve en el CRM con el dato que falta, por ejemplo el tamaño de la empresa. La reunión la pide una persona; el sistema solo le ha dicho cuándo.
Primero, una videollamada para entender tu venta: quién compra, qué duda tiene y qué respuesta la resuelve. Con eso dibujamos el recorrido, con cada disparador y cada salida. Luego lo montamos en nuestro programa, conectado a tu web, tu tienda o tu ERP, y lo probamos como si fuéramos clientes: rellenamos el formulario, dejamos un carrito a medias, pasamos un presupuesto a ganado y comprobamos que cada paso hace lo que debe.
Encendemos con poco volumen, vemos dónde se para la gente y corregimos una pieza cada vez. Puedes tenerlo en tus propias máquinas o alojado en la nube. Cada mes revisamos contigo las cifras de cada etapa.
Porque no vendemos plantillas de embudo: diseñamos el recorrido a partir de cómo vendes tú y de lo que necesita tu negocio. Porque el CRM, el correo y las automatizaciones los hemos desarrollado nosotros y los adaptamos a tu proceso, en lugar de adaptar tu proceso a una herramienta. Porque medimos cada etapa hasta la venta y la recompra, y te enseñamos dónde se pierde la gente. Y porque son ya más de 20 años y más de 500 clientes, siempre con trato directo y explicaciones claras. Trabajamos en remoto, por videollamada, y siempre sabes qué está activo y por qué.
En uno tradicional, alguien del equipo tiene que acordarse de enviar cada correo, llamar a cada contacto y mover cada ficha. En uno automatizado, el sistema actúa cuando se cumple una condición: un presupuesto sin respuesta, un carrito abandonado, un cliente que suele volver. El equipo interviene donde aporta: en la conversación de cierre.
No. Repite con constancia lo que ya funciona en tu venta. Si la oferta no convence, el precio no encaja o la página no da confianza, automatizar no lo arregla. Por eso empezamos revisando cómo vendes hoy y qué argumento te hace cerrar, y solo después lo convertimos en secuencias.
Sí. El CRM es donde se sabe en qué etapa está cada contacto, y es lo que permite que las automatizaciones decidan qué enviar y cuándo parar. Si no tienes uno, el nuestro forma parte del servicio. Si ya usas otro, vemos contigo qué opción tiene más sentido antes de cambiar nada.
Depende de tu ciclo de venta. En una tienda con tráfico, los carritos y la recompra se pueden medir pronto. En servicios donde la decisión lleva meses, hacen falta varios ciclos para medir la tasa de cierre con fiabilidad. Por eso fijamos una línea base al principio y comparamos siempre con tus propios datos.
Depende de la fase. Mientras alguien valora un presupuesto, un correo cada pocos días con algo útil no molesta; nuestro recorrido de compra usa uno cada tres días. Si el contacto pide no recibir más, se para. La regla es que cada correo aporte algo: una respuesta, un ejemplo, una fecha real.
Sí, y suele encajar bien, porque en B2B las decisiones son largas y participan varias personas. Ahí el embudo nutre con contenido y seguimiento, avisa al comercial cuando el contacto se mueve y deja la negociación para una reunión, que es donde se cierra. También permite que cada persona que interviene reciba lo que le interesa.
Cuando el producto todavía no tiene ventas, cuando no entra un flujo constante de contactos o cuando la oferta cambia cada mes. En esos casos es mejor validar primero a mano y automatizar después lo que haya funcionado. Te lo decimos en la primera reunión si es tu caso.
Los más habituales son el de presupuesto para servicios, el de contenido descargable, el de tienda online con recuperación de carritos, el de recompra, el de reactivación de clientes antiguos y el B2B de ciclo largo. Lo normal es combinar dos o tres, empezando por el que más ventas deja escapar hoy en tu negocio.
Es la fase de nutrición del embudo: mantener el contacto con quien ha mostrado interés pero aún no está listo para comprar, con correos que resuelven dudas, explican el precio y muestran cómo trabajas. Bien hecho, el cliente llega a la conversación de cierre sabiendo lo que necesita saber, y tu comercial no empieza de cero.
Sí. Nuestro programa se conecta con tiendas en WooCommerce o PrestaShop para los carritos y la recompra, y con el ERP para que un cliente que ya compró no aparezca dos veces. Revisamos contigo qué sistemas usas antes de empezar y lo probamos todo como si fuéramos un cliente.
Un contacto que pide información no es todavía una venta. Entre ese primer interés y la compra hay dudas, comparaciones, un presupuesto que se lee tres veces y, muchas veces, silencio. El funnel de ventas automatizado se ocupa de ese tramo: mantener viva la conversación sin que tu equipo tenga que perseguir a nadie.
Estas son las etapas que trabajamos, un ejemplo de recorrido, los fallos que más vemos y lo que necesitas para empezar. Al final te explicamos en qué se diferencia un funnel de la captación y del inbound, porque se confunden a menudo y cada uno pide un trabajo distinto.
Pongamos una empresa de reformas que envía presupuestos. El contacto pide precio y recibe al momento un correo que confirma la visita técnica o la llamada. Tras enviarle el presupuesto, el CRM lo pasa a esa etapa y arranca una secuencia: a los tres días, un correo que explica qué incluye el precio; a los seis, otro con preguntas habituales sobre plazos y garantía; después, uno con trabajos parecidos. Si en algún momento responde, la secuencia se para y el comercial retoma la conversación. Si firma, pasa a cliente y empieza la postventa. Si lo descarta, queda anotado por qué, para aprender de ello.
El que responde a las preguntas que oye tu comercial cada semana. Si siempre te preguntan por plazos, un correo sobre plazos; si te comparan con una opción más barata, uno que explique la diferencia sin atacar a nadie. Los ejemplos de trabajos parecidos, las garantías explicadas y las respuestas claras sobre el precio suelen pesar más que cualquier oferta. Lo que no funciona es repetir «¿has visto nuestro presupuesto?» cada tres días.
Un producto o servicio que ya se venda, un flujo de contactos, aunque sea pequeño, y alguien en tu equipo que atienda la conversación final. Del resto nos encargamos nosotros, también de crear los mensajes: el mapa del recorrido, el CRM, los correos, las automatizaciones y la medición. Si lo que te falta son leads, empieza por la captación de leads con IA; si ya los tienes y quieres trabajar mejor tu base de contactos, mira el email marketing con IA.
La captación trae contactos nuevos y aparta los que no encajan. El inbound marketing es la estrategia completa de atraer con contenido útil. El funnel automatizado se ocupa de lo que pasa después: convertir el interés en una compra y la compra en una relación que se repite. Funcionan mejor juntos, pero cada uno resuelve un problema distinto, y conviene saber cuál es el tuyo antes de invertir. Si no lo tienes claro, empezamos por una videollamada y lo vemos con tus cifras.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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