¿Tus visitas desde el buscador se han desplomado de un día para otro y nadie sabe decirte por qué?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Una penalización de Google es una pérdida de visibilidad por incumplir sus políticas de spam, pero no toda caída de tráfico es una penalización. Muchas veces se trata de una actualización del algoritmo, un error técnico tras un cambio en la web, un hackeo o, simplemente, que la competencia ha mejorado. Cada causa se arregla de una manera, y equivocarse en el diagnóstico cuesta meses.
Nuestro trabajo empieza por ahí: confirmar o descartar la sanción, fechar la caída, cruzarla con las actualizaciones de Google y con tus propios cambios, y separar lo que sabemos de lo que solo sospechamos. Después, preparar la salida.
En sentido estricto, solo hay una penalización con aviso: la acción manual. La aplica una persona del equipo de Google cuando ve que algunas páginas incumplen sus políticas, y aparece en Search Console, en el apartado «Seguridad y acciones manuales». Indica el tipo de problema y a qué parte del sitio afecta. Se levanta corrigiendo el problema y pidiendo una reconsideración.
La caída algorítmica es otra cosa. Los sistemas automáticos, como las actualizaciones principales o los de detección de spam, reevalúan tu web y la colocan más abajo. No se notifica ni se «levanta»: se corrige lo que haya que corregir y se espera a que Google vuelva a evaluar el sitio. A veces ni siquiera hay nada roto, solo páginas de otros que responden mejor.
Lo que antes se llamaba Panda o Penguin hoy forma parte de esos sistemas principales. Lo que vigilaban, contenido pobre y enlaces artificiales, sigue importando.
LA DIFERENCIA
Acción manual frente a caída algorítmica
| Acción manual | Caída algorítmica | |
|---|---|---|
| Quién la decide | Una persona de Google | Sistemas automáticos |
| Aviso | ✔ En Search Console | ✘ Ninguno |
| Cómo se sale | ✔ Corregir y pedir reconsideración | Mejorar y esperar a la reevaluación |
| Plazo | De días a semanas tras la solicitud | ✘ Sin plazo fijo, a veces meses |
El tiempo y el dinero se pierden trabajando sobre la causa equivocada: desautorizando enlaces cuando el problema era un noindex, o reescribiendo textos cuando la web estaba hackeada. Un diagnóstico ordenado acota la causa antes de tocar nada.
Separamos lo que coincide en fecha de lo que de verdad explica el descenso.
Manual, algorítmico, técnico o de seguridad: cada uno tiene su camino.
Cada corrección queda registrada y medida para saber si ha funcionado.
Diagnóstico, corrección y seguimiento, con herramientas desarrolladas por nosotros y los informes oficiales de Google como fuente principal.
Revisamos acciones manuales y problemas de seguridad, fechamos la caída y la cruzamos con las actualizaciones publicadas por Google y con tus cambios recientes.
Nuestra plataforma SEO puntúa de 0 a 100 el riesgo en 8 familias de problemas y su laboratorio de actualizaciones ayuda a ver si tu caída encaja con alguna de ellas.
Puntuamos los enlaces entrantes sospechosos y decidimos contigo qué retirar o desautorizar. Nunca hacemos un disavow automático ni masivo.
Si hay indicios de hackeo, revisamos código ofuscado, reputación del dominio y si la web enseña cosas distintas al usuario y a Googlebot.
Corregimos en todo el sitio, no solo en las URL de ejemplo, y preparamos la solicitud de reconsideración documentada cuando hay acción manual.
Pídela si tienes un aviso de acción manual o de seguridad en Search Console, si tu tráfico orgánico ha caído de forma brusca y no hay un cambio evidente que lo explique, o si vas a comprar un dominio y quieres saber si arrastra historial. También si heredaste una web con enlaces dudosos de una agencia anterior y quieres saber cuánto riesgo tienes antes de que Google lo decida por ti.
El orden importa, porque las dos primeras resuelven la duda en minutos:
Muchas webs se saltan este orden y empiezan desautorizando enlaces o reescribiendo textos el mismo día de la caída. Así es imposible saber después qué ha funcionado. Por eso, hasta terminar las cinco comprobaciones, no cambiamos nada.
EL DIAGNÓSTICO
En qué orden se descarta cada causa
Hasta descartar las dos primeras, no se toca nada.
Detrás de «Google me ha penalizado» hay situaciones muy distintas, y no todas son penalizaciones. Cada una se diagnostica con otras pruebas y se arregla con otro plan:
VARIANTES
Seis tipos de bajada, seis planes distintos
Es más frecuente de lo que parece en webs con plugins sin actualizar. El sitio sigue funcionando para su dueño, pero enseña otra cosa a Google: páginas de spam inyectadas, redirecciones a otros dominios solo en móvil o enlaces ocultos en el pie. El síntoma en Search Console es un desplome con miles de URL raras indexadas o un aviso de seguridad.
Nuestro crawler puede analizar estos casos: desofusca el código en varias capas, consulta la reputación del dominio y de las IP en listas como Spamhaus, y compara lo que ve un usuario, lo que ve Googlebot y lo que ve un móvil, para detectar cloaking. Es una capacidad que estamos afinando, así que la usamos como apoyo al diagnóstico y siempre la contrastamos con revisión manual. Si se confirma, hay que limpiar todo el sitio, cerrar la vía de entrada y pedir la revisión desde el informe de seguridad.
Todas las webs reciben enlaces basura que nunca han pedido, y en la mayoría de casos Google simplemente los ignora. No hace falta desautorizarlos por sistema. Preocupan cuando hay un patrón: enlaces comprados, redes de blogs, intercambios masivos o textos de enlace demasiado optimizados, sobre todo si hay una acción manual por enlaces artificiales.
Nuestro crawler puntúa los enlaces entrantes según señales de riesgo y los agrupa por dominio y patrón. La decisión final es humana: qué pedir que se retire, qué incluir en el archivo de desautorización y qué dejar como está. Una desautorización masiva hecha sin criterio puede quitarte enlaces buenos que te sostenían. Por eso no la automatizamos nunca.
El caso que sí exige actuar es la web heredada: si una agencia anterior compró enlaces o participó en intercambios, conviene revisar el perfil antes de que llegue un aviso. Un repaso trimestral basta para la mayoría de webs.
El diagnóstico de un descenso necesita cruzar muchas fuentes rápido y sin sacar conclusiones de más. Para eso usamos herramientas desarrolladas por nosotros:
Ante un descenso de tráfico es fácil construir una historia convincente y equivocada. Nuestro agente SEO trabaja con un método que separa siempre los hechos observados de las hipótesis, y dice qué datos faltan antes de recomendar nada. Consulta una biblioteca de 22 casos validados, 3 propios y 19 públicos documentados, y saca hasta seis precedentes parecidos al tuyo.
Esos precedentes orientan, pero nunca se toman como prueba de causa: que otra web cayera en la misma actualización por sus enlaces no significa que tu problema sean los enlaces. La conclusión sale de tus datos: Search Console, Analytics, el rastreo y, si los hay, los logs del servidor.
Esta forma de trabajar también protege de los consejos rápidos que circulan después de cada actualización. Antes de cambiar nada por lo que se dice en foros o redes, contrastamos la hipótesis con tus propios datos y con los precedentes comparables.
Al final, cada conclusión lleva su grado de certeza.
Ejemplo 1. Imagina una tienda de deporte que pierde buena parte de su tráfico orgánico en la misma semana en que Google despliega una actualización principal. Search Console está limpio: no hay acción manual ni problema de seguridad. Esperaríamos a que el despliegue termine y compararíamos una semana posterior con otra anterior. La plataforma separaría las páginas que caen de verdad de las que siguen la tendencia. Si las que caen son, sobre todo, fichas con la descripción del fabricante y guías muy cortas, el plan sería reescribir con información propia las de más demanda y consolidar guías parecidas. Sin desautorizar enlaces ni cambiar títulos por rumores.
Ejemplo 2. Ahora una web de servicios profesionales que recibe un aviso de acción manual por enlaces artificiales. Hace años, una agencia anterior compró enlaces en blogs con textos muy optimizados. Aquí el informe lo dice todo. Puntuaríamos el perfil de enlaces, agruparíamos por patrón, pediríamos la retirada de los que se pueda y desautorizaríamos el resto con criterio. La solicitud de reconsideración explicaría qué se compró, qué se ha retirado, qué no se pudo y por qué no volverá a pasar.
Los dos son escenarios ilustrativos, no casos de clientes.
Evitar penalizaciones es menos vistoso que salir de una, pero mucho más barato. Las directrices de calidad del buscador se resumen en una idea: lo que se publica tiene que servir a quien lo lee, y no estar hecho para engañar al posicionamiento. Estas son las prácticas que aplicamos y recomendamos:
Nuestra plataforma vigila a diario la evolución de la web y su riesgo algorítmico, para detectar a tiempo lo que podría acabar en una sanción.
Nada de esto garantiza que Google no cambie sus criterios, pero reduce mucho el riesgo de una sanción y te deja en mejor posición ante cada actualización.
Necesitamos permiso de lectura en tu Search Console y tu Analytics, y los logs del servidor si están disponibles. Con eso preparamos el diagnóstico: qué ha pasado, con qué grado de certeza y qué hacer primero. Lo repasamos en una videollamada.
Después corregimos o coordinamos a tu equipo. Todo lo que se toca queda anotado, con imagen de cómo estaba, y se revisa su efecto al cabo de 7, 14 y 28 días. Si hay acción manual, preparamos la solicitud de reconsideración con lo que estaba mal, lo que se ha cambiado y la documentación de cada paso. Mientras tanto, la vigilancia diaria de la plataforma solo te avisa cuando hay una bajada real, sin alarmas por fluctuaciones normales.
EL PROCESO
Cómo salimos de una caída contigo
Porque no damos por hecho que hay una sanción. Muchas «penalizaciones» que nos llegan son actualizaciones, errores técnicos o hackeos, y tratarlas como lo que no son alarga el problema. Con más de veinte años de SEO a la espalda y más de 500 clientes, ordenamos el diagnóstico antes de actuar, y hoy lo hacemos con un crawler, una plataforma SEO y un agente desarrollados por nosotros. Trabajamos sin atajos: lo que arreglamos no tiene que volver a esconderse.
Abre Search Console y entra en «Seguridad y acciones manuales». Si no hay ninguna acción, no tienes una penalización manual. Si la caída existe pero el informe está limpio, la causa es otra: una actualización del algoritmo, un problema técnico, un hackeo o un cambio en la competencia. Hay que seguir el diagnóstico por ahí.
Una acción manual dura hasta que corriges el problema y Google acepta la solicitud de reconsideración; la revisión suele tardar de días a semanas, y más si es por enlaces. Una caída algorítmica no tiene plazo: tras mejorar, Google puede tardar meses en reevaluar el sitio, a veces hasta la siguiente actualización principal.
Si es manual, corrige el problema en todas las páginas afectadas y envía una reconsideración que explique qué estaba mal, qué has cambiado y con qué resultado. Si es algorítmica, espera a que termine la actualización, compara datos, revisa las páginas más afectadas y mejóralas de verdad. Los cambios rápidos por rumores no suelen servir.
Lo primero es mirar si hay una actualización en marcha en el panel de estado de la búsqueda de Google, que publica fecha de inicio y duración. Si coincide, es una hipótesis, no una conclusión. Compara una semana posterior al final del despliegue con otra anterior y revisa si el descenso afecta a todo el sitio o a una parte.
La Comisión Europea ha multado a Google en varias ocasiones por abuso de posición dominante, en asuntos como su comparador de compras, Android o su negocio de publicidad. Son sanciones a la empresa por competencia, no tienen nada que ver con las penalizaciones que Google aplica a las webs que incumplen sus políticas de spam.
No existe una lista oficial de palabras prohibidas para buscar. Lo que Google sí tiene son políticas sobre el contenido que muestra y retira. Para quien tiene una web, tampoco hay palabras vetadas: lo que se castiga son prácticas, como repetir palabras clave sin sentido, ocultar texto o enseñar al buscador algo distinto de lo que ve el usuario.
No por estar hecho con IA. Lo que Google persigue es el abuso de contenido a gran escala: publicar muchas páginas sin valor para manipular el posicionamiento, se hagan como se hagan. Usar IA para escribir mejor, con revisión humana y datos propios, no incumple sus políticas.
Con SEO sin atajos: contenido útil con experiencia propia, una web técnicamente sana, enlaces que se ganan por mérito y la misma versión para usuarios y para Google. Es más lento que comprar enlaces o generar páginas en masa, pero no te deja fuera de los resultados de un día para otro.
No como filtros aparte. Panda, que vigilaba el contenido pobre o duplicado, se integró en los sistemas principales de Google en 2015, y Penguin, centrado en los enlaces artificiales, en 2016. Lo que vigilaban sigue importando, pero hoy forma parte de cómo Google ordena los resultados cada día y de sus sistemas de detección de spam.
La palabra «penalización» se usa para cualquier bajada de tráfico, y ese es el primer error. Google distingue entre acciones manuales, que tienen aviso y procedimiento, y la reevaluación continua que hacen sus sistemas automáticos. Entender cuál te afecta es lo que decide el camino de salida.
Lo bueno es que, con los informes de Search Console y un poco de método, casi siempre se puede saber qué ha pasado. Lo malo es que la mayoría de webs empiezan a cambiar cosas antes de saberlo, y cada cambio a ciegas hace más difícil leer los datos.
Una regla vale para todas: hay que corregir el problema en todas las páginas afectadas, no solo en las URL de ejemplo que enseña el informe. Google lo advierte expresamente.
Además de los clásicos, hay tres políticas que explican muchas penalizaciones de Google recientes. El abuso de contenido a gran escala, que consiste en publicar cientos de páginas sin valor añadido para captar búsquedas. El abuso de dominio caducado, que es comprar un dominio con historial para alojar contenido de poco valor aprovechando su autoridad. Y el abuso de reputación del sitio, cuando una web conocida aloja contenido de terceros solo para que posicione gracias a ella. En el Espacio Económico Europeo, Google trata este último de forma distinta: esas secciones pueden dejar de beneficiarse de la autoridad del dominio sin que haya una acción manual visible.
No hay formulario que enviar. Espera a que la actualización termine, compara datos de antes y después y mira qué páginas han caído más. Si la bajada es pequeña, no toques lo que funciona: las oscilaciones de dos o tres posiciones son normales. Si es grande y afecta a todo el sitio, toca una revisión honesta del contenido: si es útil, si demuestra experiencia, si está pensado para personas. Las mejoras tienen que ser de fondo y de calidad. Nuestra plataforma ayuda a distinguir las páginas que pierden tráfico por sí mismas de las que solo siguen la tendencia general del sitio.
Para salir citado en los resúmenes de IA de Google, una página tiene que estar indexada y poder mostrarse en los resultados. Una acción manual que la saca del índice la saca también de esas respuestas. Por eso resolver una penalización recupera a la vez el resultado clásico y la visibilidad en la IA. Si te interesa ese canal, lo trabajamos en GEO y SEO para buscadores con IA.
Un caso aparte es el dominio comprado con historial. Antes de cerrar la compra, pide acceso a su Search Console para revisar acciones manuales y seguridad; si no es posible, mira su perfil de enlaces y su visibilidad pasada. Si ya lo has comprado con un problema heredado, corrígelo y explícalo en la reconsideración: Google lo contempla.
Si prefieres empezar por una revisión completa de la web, sin esperar a que haya un problema, pide una auditoría SEO. Es la mejor forma de detectar riesgos antes de que Google los encuentre.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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