¿Tu equipo pierde tiempo buscando en carpetas o pega documentos internos en ChatGPT sin pensar dónde acaban?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Una IA privada para empresas es un asistente de inteligencia artificial, como un ChatGPT, que solo conoce lo tuyo. Le preguntas en lenguaje normal, «¿qué garantía damos en las reformas?» o «¿dónde está el último contrato con este proveedor?», y te contesta con lo que dicen tus propios archivos, indicando de qué documento sale cada dato.
Tu equipo deja de abrir carpetas una por una y de pegar información interna en herramientas públicas. Cada persona ve solo lo que le corresponde, y todo queda bajo tu control: en un servidor de tu empresa, sin salir de ella, o en la nube si no quieres invertir en hardware.
Con una IA comercial, todo lo que escribes viaja a los servidores de un centro de datos ajeno. Con una IA privada, el modelo trabaja en un entorno que controlas tú y sobre un índice de tu documentación: contratos, manuales, procedimientos, presupuestos, actas o correos archivados.
Conviene separar tres palabras que se mezclan. Local dice dónde se ejecuta el modelo. Privada dice quién puede acceder y en qué condiciones. Confidencial es una garantía técnica más exigente que no tiene cualquier instalación. Lo que montamos es un buscador con respuestas sobre tus archivos, con permisos y trazabilidad, que puede vivir en tu red o en la nube.
No hay que entrenar un modelo con tus datos. El sistema localiza primero los fragmentos que responden a la pregunta y el modelo redacta la respuesta a partir de ellos. Si un documento cambia, la respuesta cambia en cuanto se vuelve a indexar.
El conocimiento de una empresa suele estar repartido entre carpetas compartidas, discos personales y la memoria de quien lleva más años. Una IA privada lo junta en un solo sitio al que se le pregunta como a un compañero, sin que nadie tenga que saberse de memoria dónde está cada cosa.
Cada respuesta señala el archivo del que sale para poder comprobarla.
Los permisos se aplican antes de que el modelo lea nada.
Los archivos internos no acaban en servicios públicos de IA.
Montamos el buscador sobre tus archivos, lo conectamos con tus permisos y lo dejamos listo para que tu equipo pregunte.
Recorremos tus carpetas, PDF, documentos de Office y escaneados con OCR, y preparamos un índice que se actualiza en segundo plano cuando hay cambios.
Combina texto exacto, expresiones y significado, así encuentra tanto un número de expediente como una pregunta formulada con otras palabras.
Cada usuario consulta solo los espacios a los que tiene acceso, por departamento, cliente o proyecto, con registro de quién preguntó qué.
Cita el documento de origen y distingue entre «esto no existe» y «esto aún no está indexado», en lugar de rellenar huecos.
Detecta duplicados, une PDF, convierte formatos como HEIC u Office y cruza tus facturas archivadas con las que ya figuran en el ERP.
Te conviene si alguien de tu equipo pierde cada día un rato buscando información que ya existe, si los nuevos tardan semanas en saber dónde está cada cosa o si sospechas que se están pegando documentos internos en herramientas públicas. También si tus clientes te confían datos que no puedes permitirte sacar de casa.
Si además de consultar quieres que la IA haga tareas por ti, como rellenar documentos, mover datos al ERP o preparar correos, lo que buscas es un agente de IA local. Las dos cosas se pueden combinar.
No se trata de dejar de usar ChatGPT, Gemini o Claude. Son modelos enormes, muy capaces, y para muchas tareas son la mejor opción. La cuestión es qué les mandas. Con un servicio comercial, la protección de datos depende del contrato con el proveedor: dónde procesa, cuánto guarda y qué hace con lo que le envías.
La opción más privada es la que funciona en tu propia red con un modelo de código abierto: ahí la información no sale de la empresa, ni siquiera cifrada. Por detrás quedan una nube dedicada y, al final, los servicios públicos. Los datos de salud, además, son categoría especial en el RGPD (artículo 9), así que en una clínica la elección está clara.
PRIVACIDAD
Tres maneras de usar IA con tus documentos
| IA pública | IA privada en la nube | IA privada en tu servidor | |
|---|---|---|---|
| Quién procesa los documentos | ✘ El proveedor, según su contrato | Un servidor dedicado que mantenemos | ✔ Tu propia máquina |
| Conoce tu documentación | ✘ Solo lo que pegues | ✔ Todo lo indexado | ✔ Todo lo indexado |
| Permisos por persona | ✘ No | ✔ Antes de responder | ✔ Antes de responder |
| Cita el documento de origen | ✘ No siempre | ✔ Siempre | ✔ Siempre |
| Hardware propio | ✔ No hace falta | ✔ No hace falta | Servidor con GPU |
Hay tres maneras de montarla, según el control que quieras y el coste que estés dispuesto a asumir:
Las tres comparten lo importante: permisos antes de responder, respuestas con fuente y registro de consultas. Lo que cambia es dónde está la infraestructura y quién la mantiene. Si dudas, lo habitual es empezar con una parte de tu documentación y decidir después.
Detrás de la caja donde escribes la pregunta hay varias piezas trabajando en orden:
Que el filtro vaya antes del modelo es lo que impide que alguien de administración reciba, sin querer, un fragmento de un expediente de recursos humanos.
DE LA PREGUNTA A LA RESPUESTA
Qué pasa cuando alguien pregunta
Si no lo encuentra, te dice si no existe o si aún no está indexado.
Sobre todo las que viven de documentos y manejan información de terceros. Un despacho que necesita encontrar la cláusula de un contrato antiguo. Una gestoría con miles de facturas y modelos de sus clientes. Una clínica con protocolos que el personal consulta a diario. Una ingeniería o una constructora con pliegos, memorias y presupuestos de cada obra. Un administrador de fincas con actas y estatutos de cada comunidad.
También sirve a empresas de cualquier sector que han crecido y ya no saben dónde está cada procedimiento, o que dependen de una persona veterana para encontrar lo importante. Cuando esa persona se va de vacaciones, la información sigue ahí. Tienes ejemplos concretos en IA para abogados, IA para clínicas y IA para administradores de fincas.
Cada área de la empresa guarda un tipo de documentación distinto, y cada una le saca partido de una forma. Al montar el sistema miramos qué carpetas usa cada departamento, quién debe verlas y qué preguntas se repiten:
Todo con el mismo buscador, pero con un espacio y unos permisos para cada área.
PREGUNTAS DE EJEMPLO
Lo que le pregunta tu equipo
Un archivo de unos 10.000 documentos se deja indexado en una sola noche de trabajo del servidor.
Ejemplo 1: un despacho de abogados con años de expedientes. Imagina un despacho de seis abogados con carpetas por cliente, escritos en Word y escaneos de sentencias. Indexamos el archivo con OCR y creamos un espacio por asunto. Cada abogado pregunta «¿En qué escritos hemos alegado prescripción en casos de arrendamiento?» y recibe la lista con el documento de cada cita, pero solo de los expedientes que tiene asignados. Los datos no salen del servidor del despacho.
Ejemplo 2: un administrador de fincas con muchas comunidades. Piensa en una oficina que gestiona decenas de comunidades, cada una con sus estatutos, actas y contratos de mantenimiento. Una pregunta como «¿En qué acta se aprobó la derrama del ascensor de la calle Mayor?» devuelve el acta y el punto concreto. Cada gestor ve solo sus comunidades, y la información de los propietarios queda separada.
Son escenarios de ejemplo, sin cifras de resultado, para que veas cómo se usa en la práctica.
Trabajamos en remoto, por videollamada. Primero vemos qué documentación quieres consultar, quién debe ver qué y si prefieres tenerlo en tu servidor o en la nube. Después indexamos una parte de tus archivos y montamos una prueba con preguntas reales de tu equipo, para comprobar que encuentra lo que debe y que los permisos funcionan.
El buscador híbrido, el filtro de permisos y la interfaz son desarrollo propio. Usamos modelos de código abierto, como Qwen, y modelos de embeddings para buscar por significado. Cuando la prueba convence, ampliamos al resto de carpetas y dejamos el índice actualizándose solo.
CÓMO LA IMPLANTAMOS
De tus carpetas al primer «¿dónde está…?»
En más de 20 años y con más de 500 clientes hemos aprendido a tratar la información de las empresas con cuidado. No te vendemos una suscripción a una herramienta ajena: montamos un sistema propio, adaptado a tus carpetas y a tus permisos, que puedes tener dentro de tu red.
Te explicamos sin tecnicismos qué datos procesa, dónde y quién accede. Y si una pregunta no tiene respuesta en tus documentos, el sistema te lo dice en lugar de inventarla.
Depende de para qué. Para redactar o resolver dudas generales, los grandes modelos comerciales funcionan muy bien. Para consultar la documentación interna sin sacarla de la empresa, lo más sensato es una IA privada con un modelo de código abierto y un índice de tus archivos. Muchas empresas usan las dos, cada una para lo suyo.
La que funciona en un servidor de tu empresa con un modelo de código abierto: los documentos no salen de tu red. Después vienen las nubes dedicadas a un solo cliente y, al final, los servicios públicos, donde la privacidad depende de las condiciones del proveedor. La ubicación ayuda, pero también cuentan los permisos y el registro de accesos.
Hacen falta tres cosas: tus documentos indexados, un modelo de lenguaje que trabaje en un entorno controlado y un filtro de permisos por persona. Se puede montar en tu servidor, con una GPU de 16 GB, o en la nube sin invertir en hardware. Nosotros lo instalamos y lo mantenemos en remoto.
Para tareas generales, las más usadas son ChatGPT, Microsoft Copilot, Gemini y Claude. Para información interna o sensible, cada vez más empresas recurren a modelos de código abierto como Llama, Mistral o Qwen, instalados en su propia infraestructura y conectados a su documentación.
Para preguntar a tu documentación, resumir, clasificar, hacer un primer análisis o encontrar un dato, los modelos abiertos dan muy buen resultado, y además responden con tu información y no con lo que saben de internet. En tareas muy complejas y generales, los grandes modelos comerciales siguen por delante. Por eso a veces conviene un montaje mixto.
No. El sistema no modifica el modelo: busca en tu documentación los fragmentos que responden a cada pregunta y el modelo redacta la respuesta con ellos. Es más barato, se pone en marcha antes y, si cambias un archivo, lo que contesta se actualiza al reindexarlo.
Sí. Los permisos se aplican antes de que el modelo lea ningún fragmento, por persona, departamento, cliente o proyecto. Quien no tiene acceso a una carpeta no recibe respuestas basadas en ella, y cada consulta queda registrada.
Depende del volumen y de lo ordenado que esté el archivo. Como referencia, unos 10.000 documentos quedan indexados en una noche. Antes hacemos una prueba con una parte de tu documentación y tus preguntas reales, para que veas cómo responde antes de ampliarlo a todo.
Desde 500 € en función del proyecto. Influyen el volumen de documentos, el número de usuarios, los permisos que hay que reproducir y si se instala en tu servidor o en la nube. El hardware, si lo necesitas, se presupuesta por separado. Lo concretamos con un presupuesto cerrado cuando vemos tu documentación.
La mayoría de empresas ya usa inteligencia artificial, aunque no lo haya decidido nadie. Alguien pega un contrato en un chat para resumirlo, otro sube una hoja de clientes para ordenarla. Es comprensible, porque funciona, pero esa información sale de la empresa sin control. Una IA privada da lo mismo, respuestas rápidas en lenguaje normal, sin ese riesgo.
Además resuelve un problema más antiguo que la IA: encontrar las cosas. Con el tiempo, cualquier empresa acumula carpetas, versiones y documentos que solo sabe localizar una persona.
Una respuesta sin origen no sirve en una empresa: hay que poder comprobarla. Por eso cada respuesta va acompañada del documento del que sale. Si la información no está en tus archivos, el sistema lo dice. Y distingue dos casos que parecen iguales y no lo son: que un dato no exista y que el documento que lo contiene todavía no se haya indexado.
La seguridad de los datos no cambia de reglas por usar IA: el RGPD se aplica igual a una IA que a cualquier otro sistema que trate datos personales. Tener el modelo en tu propia red simplifica mucho el cumplimiento, porque no hay un tercero procesando la información. Aun así, la ubicación no lo resuelve todo: también cuentan quién accede, qué se registra y cómo se hacen las copias. El Reglamento europeo de IA, por su parte, clasifica los usos según su nivel de riesgo, y conviene revisar en qué categoría cae cada uso que des a la herramienta.
No hace falta meterlo todo el primer día. Lo práctico es empezar por lo que más se consulta y menos cambia: procedimientos internos, contratos marco, tarifas, manuales técnicos y preguntas frecuentes del equipo. Después se suman los datos por cliente o por proyecto, con sus permisos, y los procesos que más consultas generan. Los escaneados también entran, porque el sistema los pasa por OCR, y los duplicados se detectan para que no aparezca tres veces la misma respuesta con versiones distintas.
Un consejo práctico: antes de indexar, conviene decidir qué es la versión vigente de cada documento. Si en una carpeta conviven el contrato firmado y tres borradores, lo mejor es marcar cuál manda o mover los borradores a otra carpeta. El sistema detecta duplicados, pero la decisión de qué vale la toma la empresa.
Saber qué documentación quieres consultar, quién debe ver cada parte y dónde prefieres que funcione. Con eso montamos una prueba sobre una parte de tus archivos y tu equipo la usa con preguntas reales. Si funciona, se amplía; si no, lo sabes antes de invertir en hardware.
Una IA privada te da respuestas; no envía correos ni toca tu facturación. Para eso existe otra pieza, un agente que hace tareas en un equipo de tu empresa con tu aprobación. Puedes ver cómo funciona en agente de IA local para empresas, o la visión completa en agentes de IA para empresas.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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