¿Tu estudio dedica más horas a mediciones, memorias y expedientes que a proyectar, y cada cambio obliga a rehacerlo todo?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Somos una agencia de IA para arquitectos que se mete en la parte del estudio que no luce: el anteproyecto que hay que redibujar porque el cliente movió un tabique, las mediciones que se recalculan a mano, la memoria que se parece a la del proyecto anterior, el expediente al que le falta la nota simple y el acta de la visita de obra que nadie ha pasado a limpio.
Implantamos un planificador paramétrico que la IA maneja con una orden o una foto, con mediciones, presupuesto y exportación DXF e IFC. Y alrededor, un sistema que ordena documentación, busca en vuestros proyectos anteriores y prepara borradores. Funciona en un equipo del estudio, con los datos dentro, o en la nube si no queréis invertir en una máquina dedicada.
La inteligencia artificial no diseña el edificio, no proyecta ni firma. Trabaja en dos frentes. El primero es el modelo: a partir de un croquis, un DXF existente, una foto de un plano o una instrucción escrita, construye muros, huecos, escaleras, forjados y cubiertas en un modelo paramétrico a escala, que se ve en 2D, isométrico y 3D. Si cambias un muro, cambian las superficies y las mediciones que dependen de él.
El segundo es la gestión, que lleva un agente de IA: clasificar la documentación de cada expediente, encontrar en segundos qué solución se usó en una obra anterior, preparar el borrador de una memoria a partir de vuestro modelo o resumir una reunión con sus acuerdos.
En los dos casos la IA propone y el técnico revisa. Cada cambio queda registrado y se puede deshacer, y lo que toca dinero o se envía fuera pasa por una aprobación explícita.
DEL PLANO AL PRESUPUESTO
Un solo modelo para dibujar, medir y presupuestar
Si cambia un muro, se recalcula lo que depende de él. El técnico revisa antes de dar nada por bueno.
Menos redibujo y menos hojas de mediciones paralelas: el modelo es la fuente y el presupuesto sale de él. Menos tiempo buscando documentos y versiones. Y un estudio que puede responder al cliente con un anteproyecto medido antes de lo que tarda hoy en devolver la primera llamada.
Un cambio en el plano actualiza superficies, mediciones y presupuesto de forma coherente.
Importa y exporta DXF e IFC para seguir en tu CAD o tu BIM.
Documentación clasificada por obra y buscador interno que cita la fuente.
Herramientas para el anteproyecto, la medición y la gestión del estudio, que conviven con tu programa de CAD o BIM.
Plantas en 2D, isométrico y 3D con muros, huecos, escaleras, cubiertas, cocinas y pladur, generadas o modificadas desde una orden o una foto.
Superficies por estancia, despiece estimado de pladur con montantes y perfiles y presupuesto de obra con tus precios y partidas.
Importación de planos DXF existentes y exportación a DXF e IFC para seguir el proyecto de ejecución en tu herramienta habitual.
Borradores de memorias, pliegos y propuestas de honorarios a partir de vuestros modelos, con un buscador privado sobre los proyectos del estudio.
Petición y clasificación de escrituras, notas simples y autorizaciones, actas de visita y facturas, conectadas con facturas con OCR.
Te conviene si haces muchos anteproyectos de vivienda, reforma o local y cada cambio del cliente te obliga a redibujar y volver a medir. También si las mediciones y el presupuesto viven en hojas separadas del plano, si pierdes horas buscando documentos de obras anteriores o si los expedientes se atascan por papeles que faltan.
Si tu estudio trabaja pocos encargos al año, muy singulares y con un BIM ya bien montado, quizá te baste con la parte de documentación. Te lo diremos en la primera videollamada.
Estas son las tareas que más se atascan en un estudio pequeño o mediano y la pieza que ponemos en cada uno.
El valor de la inteligencia artificial en el proceso de un estudio cambia según lo que proyecta. Por eso lo planteamos por tipo de encargo y no como una herramienta única para todo.
En vivienda unifamiliar y plurifamiliar, lo que más horas devuelve es el anteproyecto medido: varias distribuciones a partir de un mismo programa de necesidades, con superficies útiles para comparar. En reforma y rehabilitación, el punto de partida suele ser un plano antiguo en DXF o en papel; se importa o se dibuja encima, y sobre él se marcan demoliciones y tabiquería nueva con su despiece. En locales y cambios de uso, pesan la documentación del expediente y el cruce con la ordenanza que el estudio indexa. Y en los estudios que ya trabajan en BIM, el planificador se queda en la fase de encaje y en las primeras reuniones de diseño, y el modelo pasa en IFC a vuestro programa.
En los cuatro casos, la gestión de expedientes, honorarios y facturas es común y se conecta con vuestro correo, vuestra agenda y vuestra contabilidad.
POR TIPO DE ENCARGO
Dónde ayuda más en cada proyecto
El planificador trabaja en centímetros y por plantas. Dibuja muros rectos o curvos, puertas y ventanas imantadas al muro, huecos de forjado para dobles alturas, escaleras, ascensores, cubiertas planas o a dos aguas con aleros, y estancias rectangulares o irregulares que puede detectar solo a partir de recintos cerrados.
Cada estancia muestra su superficie delimitada, interior y útil estimada. Los muros de pladur admiten una o dos placas y montantes a la separación elegida, con despiece de placas y perfiles en CSV. Los trazados de electricidad, agua, saneamiento, gas, calefacción y datos se dibujan en 3D y se miden por longitud.
Somos claros con los límites: las superficies y los despieces son estimaciones, y los trazados de instalaciones son esquemáticos, sin cálculo REBT, RITE ni CTE. Para eso está tu programa y tu firma. El modelo se exporta en DXF e IFC para continuar en AutoCAD, Revit, Archicad o el que uséis.
Buena parte de la semana de un estudio es texto: memorias, pliegos, propuestas de honorarios, respuestas a requerimientos, correos con contratas. La IA prepara el primer borrador a partir de vuestros modelos y de los datos del proyecto, y el técnico lo revisa y lo firma.
Para que esos borradores salgan bien, indexamos los documentos del estudio con un buscador que combina texto exacto y significado. Los permisos se aplican antes de que el modelo vea nada, cita siempre la fuente y distingue entre «no existe» y «no está indexado». También puede trabajar sobre el texto de la normativa que le deis, para localizar qué apartados afectan a un caso; la comprobación se hace siempre en el texto vigente.
En obra, las notas o el audio de la visita se convierten en un acta con decisiones, responsables y pendientes, y las ofertas de las contratas se ponen en una tabla que señala partidas que faltan.
Ejemplo ilustrativo: un estudio de dos arquitectos y una delineante, con una rehabilitación en obra, dos anteproyectos de vivienda y varios expedientes de licencia en marcha. No describe un cliente real; muestra cómo encaja el agente en una semana normal.
La jornada empieza con una pregunta al agente sobre los expedientes con documentación pendiente. Tras la reunión con una propiedad, la grabación se convierte en un acta con acuerdos, responsables y fechas, que queda en el expediente. A mediodía, un cambio en la cocina se aplica al modelo con una frase y las superficies se recalculan solas.
Por la tarde, el agente compara las ofertas de carpintería de tres contratas y señala la que no incluye vidrio. Una búsqueda en los proyectos anteriores encuentra qué aislamiento se usó en una fachada parecida y con qué proveedor, citando el documento. Al cierre llega un requerimiento del ayuntamiento: se marca como urgente y se avisa al arquitecto responsable, que es quien decide cómo contestar.
UN DÍA CON EL AGENTE
Una jornada en un estudio pequeño
En un estudio de arquitectura la responsabilidad es personal y está firmada, así que el reparto tiene que quedar escrito desde el primer día. El agente trabaja por niveles: hay tareas que solo consultan, otras que preparan un borrador y otras que ejecutan, pero solo tras una aprobación expresa de alguien con permiso para darla.
Consultar el modelo, medir, buscar en el archivo del estudio, clasificar documentación y redactar borradores entra en lo que hace sin preguntar. Enviar algo a una propiedad o a una contrata, cambiar un documento compartido o activar una automatización que escribe fuera del estudio requiere tu visto bueno, desde el ordenador o con un botón en el móvil. Lo que implica firma, cálculo o representación del estudio no lo hace nunca.
Los permisos se asignan por persona y por proyecto: un colaborador externo ve el expediente en el que participa y nada más, y la facturación queda solo para dirección. Cada paso queda en un registro encadenado que permite saber quién pidió qué y cuándo.
REPARTO DE PAPELES
Agente y técnico, cada uno en lo suyo
La gestión económica de un estudio pequeño suele estar repartida entre hojas de cálculo, correos y el programa de facturación. Así la ordenamos, problema a problema:
Empezamos con una videollamada y un proyecto real vuestro: cómo dibujáis, cómo medís, dónde guardáis la documentación y qué programas usáis. Trabajamos por fases: elegimos una pieza, por ejemplo el anteproyecto medido o el buscador de proyectos, y la ponemos en marcha con vuestros datos.
Trabajamos con herramientas desarrolladas por nosotros: el planificador paramétrico, el buscador documental, el sistema de flujos y el de aprobaciones. Pueden funcionar en local, en un equipo del estudio con una GPU de unos 16 GB, de forma que los planos y los datos de vuestros clientes no salen de él, o en la nube si preferís no invertir en equipo. Todo es en remoto y sin cursos: lo dejamos funcionando en vuestro trabajo diario.
Llevamos más de 20 años en marketing y desarrollo web, con más de 500 clientes, entre ellos empresas de la construcción como Murari Obras y Proyectos. Sabemos cómo circula un proyecto entre estudio, cliente y contrata.
No te vendemos una IA que diseña edificios. Te damos herramientas con límites escritos: el modelo se mide, los formatos son abiertos, la documentación cita su fuente y nada se envía a un organismo ni a un tercero sin que lo apruebe un técnico. El proyecto y la firma siguen siendo vuestros.
Depende de la tarea. Para imágenes de concepto hay modelos generativos; para texto y documentación, modelos de lenguaje; para planos medidos hace falta un modelo paramétrico, porque una imagen no tiene cotas. La mejor opción suele ser combinar varias piezas conectadas entre sí, con el plano como fuente de las mediciones.
Hay modelos de código abierto, de texto y de imagen, que se pueden ejecutar en un equipo propio sin pagar por uso. El coste está en la máquina y en ponerlos a trabajar con vuestros datos y programas. Es justo lo que montamos en local, aunque también puede ir en la nube.
Generadores de imagen para concepto y render, asistentes de texto para memorias y correos, buscadores internos de documentación y planificadores paramétricos para planos y mediciones. Lo importante es que hablen formatos abiertos como DXF e IFC para no quedar atrapado en una herramienta.
Los hay, de colegios profesionales, plataformas y fabricantes de software. Nosotros no damos cursos: implantamos la IA en vuestro flujo de trabajo y la dejamos funcionando con vuestros proyectos, que es donde se ven las horas que devuelve.
Genera y modifica planos a escala útiles para anteproyecto y medición, y los exporta en DXF e IFC. El proyecto de ejecución, el cálculo y el cumplimiento normativo siguen en vuestras herramientas y bajo la firma del técnico. Las instalaciones que dibuja son esquemáticas.
Sí. Órdenes como «abre una ventana en la fachada sur del dormitorio» o «convierte el estudio en un segundo baño» se aplican al modelo y recalculan superficies y mediciones. Si la orden no está clara, el agente pregunta. El resultado se revisa en 2D antes de darlo por bueno.
Desde 500 € en función del proyecto. Depende de las piezas que elijáis, de las integraciones con vuestros programas y de si funciona en local o en la nube. Lo cerramos por escrito después de la primera videollamada.
En local, planos y documentos no salen del estudio. En la nube se trabaja bajo RGPD. En los dos casos hay permisos por persona y por proyecto, registro de accesos y separación entre expedientes, para que la documentación de un cliente no se cruce con la de otro.
Para un estudio de una a cinco personas basta un ordenador con una tarjeta gráfica de 16 GB y un modelo abierto. Con más memoria gráfica se pueden usar modelos mayores y voz a la vez. Si preferís no comprar equipo, el mismo sistema funciona en la nube, con un tope de gasto mensual.
Elegir una agencia de IA para arquitectos tiene sentido cuando el estudio ya sabe proyectar y lo que le sobra es trabajo repetitivo. La inteligencia artificial no va a decidir la implantación de un edificio ni a resolver una estructura. Sí puede redibujar un anteproyecto tras un cambio, sacar las mediciones del modelo, ordenar un expediente y preparar el borrador de la memoria.
La clave es separar lo que necesita criterio técnico de lo que solo necesita tiempo. Lo primero, el diseño y las decisiones técnicas, sigue en manos del arquitecto. Lo segundo se puede delegar en un sistema que trabaja con vuestros datos, deja rastro de lo que hace y pide permiso antes de enviar nada.
Muchas herramientas de IA para arquitectura producen imágenes espectaculares. Sirven para la primera conversación con el cliente, pero una imagen no tiene cotas, ni superficies, ni partidas. Por eso nuestro punto de partida es el modelo: muros, huecos y forjados con sus dimensiones, sobre los que la IA trabaja con órdenes como «abre una puerta en este muro» o «convierte este dormitorio en vestidor». La imagen para el cliente sale después, del mismo modelo.
No hace falta automatizar todos los procesos a la vez. Lo habitual es elegir el proceso que más horas consume, ponerlo a prueba con un encargo real y medir cuánto tiempo devuelve antes de seguir. Si el estudio ya trabaja en BIM, el planificador se queda en el anteproyecto y en la conversación con el cliente, y el modelo pasa en IFC a vuestro programa sin volver a dibujarlo.
Un modelo generado o modificado con IA necesita comprobación. El planificador revisa su propio trabajo: detecta recintos que no cierran y conexiones huérfanas en los trazados de instalaciones, y lo enseña en 2D para que el técnico lo vea de un vistazo. No sustituye la revisión profesional, pero evita que un error tonto salga del estudio.
Compartimos herramientas con los estudios de interiorismo, pero el foco es distinto. Para el arquitecto mandan la medición, la documentación y el intercambio de formatos con ingenierías y contratas. Para el interiorista, la propuesta visual y el mobiliario. Si tu estudio hace las dos cosas, mira también nuestra página de IA para interioristas.
Un estudio maneja datos personales, documentación patrimonial y proyectos confidenciales. Aplicamos el RGPD y tenemos en cuenta el Reglamento europeo de IA, que clasifica los sistemas por nivel de riesgo. Si queréis que nada salga del estudio, todo funciona en local, en vuestro equipo. Si no queréis comprar máquina, lo llevamos a la nube con las mismas reglas de permisos y registro. Y si lo que buscáis es un asistente que ejecute tareas dentro de vuestro ordenador, lo explicamos en agente de IA local.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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