¿Publicas contenido y haces cambios en la web sin saber qué buscan de verdad tus clientes en Google?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Un estudio de palabras clave te dice qué escribe tu cliente, como usuario de Google, con qué intención y cuántas veces al mes, y lo convierte en decisiones: qué páginas crear, cuáles mejorar y cuáles fusionar. Sin él, la web se construye por intuición y el contenido compite consigo mismo.
Nuestro keyword research no termina en una hoja con miles de búsquedas. Termina en un mapa: cada grupo de búsquedas asignado a una URL, con su prioridad y su fecha en el calendario. Las cifras de demanda las sacamos de tu cuenta de Google Ads, y los grupos se forman según las páginas que el buscador coloca arriba en cada consulta, no por parecido entre palabras.
También se llama keyword research o investigación de palabras clave. Es el análisis de las búsquedas relacionadas con tu negocio: cuáles existen, cuánta demanda tienen, qué busca la persona en cada caso y quién posiciona hoy. Es la información de partida del SEO de cualquier sitio, pero también sirve para Google Ads, para la arquitectura de una web nueva y para el calendario del blog.
Sirve, sobre todo, para priorizar y dar a tu estrategia de contenido una base de datos reales. No todas las búsquedas merecen tu esfuerzo. Algunas tienen mucho volumen y poca relación con lo que vendes. Otras tienen pocas búsquedas al mes y casi todas acaban en una llamada. Un buen estudio separa unas de otras y te dice por dónde empezar con los recursos que tienes.
Dejas de discutir qué publicar y empiezas a decidir con datos. Cada página tiene un objetivo claro, ninguna pisa a otra y el equipo sabe qué toca cada mes. El mismo estudio sirve después para medir si el trabajo está dando resultado.
Primero las búsquedas con intención de compra y relación directa con tu oferta.
Cada grupo tiene su URL y se evita que dos páginas compitan.
Los contenidos salen de huecos reales de la SERP, no de modas.
Datos oficiales, agrupación por SERP y un plan de URL que tu equipo o el nuestro puede ejecutar desde el día siguiente.
Los volúmenes vienen de la cuenta de Google Ads del cliente, por país o provincia, con su histórico de doce meses y sin ceros inventados.
Agrupamos las búsquedas que comparten resultados: cuando el buscador muestra las mismas páginas, comparten página; cuando no, cada una tiene la suya.
Clasificamos cada grupo como informacional, comercial, transaccional, navegacional o local, y decimos qué tipo de página gana hoy en esa SERP.
Con 90 días de Search Console vemos qué búsquedas reparten clics entre varias páginas tuyas y cuál debería quedarse con ellas.
Cada grupo queda asignado a una URL existente o nueva, con prioridad y fecha, en un calendario editorial basado en huecos de la SERP.
Lo necesitas antes de diseñar una web nueva o de rehacer la actual, antes de lanzar un blog o una línea de servicio, y cuando entras en un mercado o una ciudad nueva. También cuando ya tienes tráfico pero no se convierte, o cuando notas que varias páginas tuyas se turnan para la misma búsqueda. Conviene revisarlo cada pocos meses, o antes si cambia tu oferta.
Determinar palabras clave no es abrir una herramienta y exportar. Nuestro keyword research tiene siete pasos, y cada uno se apoya en una fuente de datos distinta:
Debajo tienes cada paso explicado y, al final, un ejemplo entero.
El orden importa: si se agrupa antes de limpiar o se decide la intención sin mirar la SERP, el mapa final sale torcido.
DE DÓNDE SALEN LOS DATOS
Cuatro fuentes, un mapa de páginas
Cada cifra del estudio se puede rastrear hasta su fuente.
Todo empieza con una lista corta de palabras semilla: los nombres de tus productos y servicios tal y como los dice el cliente, no como los llamas por dentro. Una empresa puede vender «sistemas de protección solar» mientras sus clientes buscan «toldos». Por eso las sacamos de tres sitios.
Con esas semillas ampliamos: sugerencias del planificador de Google Ads, autocompletado, preguntas relacionadas y búsquedas de quienes ya posicionan. Después viene la limpieza, que es donde se gana tiempo: fuera duplicados, búsquedas de otro sector que comparten palabra, marcas ajenas y servicios que no ofreces. Una lista limpia de trescientas búsquedas vale más que una de diez mil sin revisar.
El volumen de búsqueda es cuántas veces al mes se busca algo. Parece un dato sencillo, pero muchas herramientas lo estiman, lo redondean o devuelven cero cuando no lo saben. Con esa base se descartan búsquedas buenas o se apuesta por otras que casi nadie hace.
Nosotros trabajamos con los volúmenes que da la propia cuenta de Google Ads del cliente, filtrados por país, comunidad o provincia según dónde vendas. Eso tiene tres ventajas:
Cuando una búsqueda no tiene volumen en Google Ads, no le ponemos uno. Se queda marcada como «sin dato» y se decide por otros criterios, como su relación con tu oferta o las preguntas que generan las IA. Muchas búsquedas largas y muy rentables están justo ahí.
Con la lista limpia y con volúmenes, toca agrupar. Hay dos formas: por parecido de palabras o por resultados compartidos. La primera es rápida y falla mucho. La segunda es la que usamos: nuestra plataforma consulta la página de resultados de cada búsqueda y junta las que comparten varias URL en el top 10. Si el buscador responde a dos búsquedas con las mismas páginas, una sola página tuya puede posicionar para las dos. Si no, necesitan páginas distintas.
A cada grupo le asignamos después su intención:
La intención no se adivina por las palabras: se lee en la SERP. Si para «precio de toldo motorizado» salen tiendas, la intención es de compra aunque la frase parezca una duda.
El volumen no lo dice todo. Antes de apostar por una búsqueda conviene mirar qué resultados enseña. Si la página está llena de anuncios y tú no inviertes en publicidad, el clic orgánico vale menos. Si la respuesta son vídeos o el mapa y tú no tienes ni vídeo ni local, no vas a salir. Si los diez primeros son tiendas y tú llegas con un artículo, perderás.
Nuestra plataforma detecta los anuncios y los módulos de cada SERP y analiza los cinco primeros resultados: cómo organizan sus encabezados, qué términos usan con más peso por cada 1.000 palabras, qué entidades mencionan y qué temas no cubre ninguno. Con eso puntuamos cada grupo con cuatro preguntas: ¿tiene relación directa con lo que vendes?, ¿hay demanda suficiente?, ¿puedes competir con quien posiciona hoy?, ¿el formato que gana encaja con lo que puedes publicar? Si la primera respuesta es no, da igual el volumen.
Las búsquedas largas y concretas suelen ser la mejor apuesta para webs que empiezan. «Reforma de baño completa precio» tiene menos búsquedas que «reformas», pero quien la escribe ya está pidiendo presupuesto.
Cuando alguien pregunta a ChatGPT, Gemini, Perplexity o a los resúmenes de IA de Google, el asistente no busca solo esa frase. La descompone en varias consultas más pequeñas y busca cada una. A eso se le llama fan-out, y es una fuente de palabras clave que casi ningún estudio tiene en cuenta.
Nuestra plataforma registra esas consultas derivadas para las preguntas de tu sector y comprueba si tu marca aparece en las respuestas de los principales asistentes, y qué fuentes citan cuando no apareces. Con eso salen dos cosas útiles para el estudio:
No sustituye al resto del método: es una capa más. Pero cada vez más clientes empiezan su búsqueda preguntando a un asistente, y tu contenido tiene que estar preparado para ser la fuente que cite. Lo desarrollamos más en GEO y SEO para buscadores con IA.
El último paso convierte los grupos en decisiones. Cada cluster se asigna a una URL: una página que ya existe y hay que mejorar, una que hay que crear o dos que conviene fusionar. Antes de crear nada, cruzamos con la canibalización de los últimos 90 días en Search Console, para no abrir una página nueva que compita con otra que ya posiciona.
Con las URL decididas, montamos la arquitectura: qué páginas cuelgan de cuáles, cómo se enlazan y qué ancla lleva cada enlace. Guardamos el mapa con versiones, así que en la siguiente revisión ves qué ha cambiado y por qué.
Después, el calendario editorial. Lo ordenamos por prioridad de negocio y por estacionalidad: una página tiene que estar publicada y rastreada antes del pico de demanda, no durante. Es la forma de convertir el estudio en estrategia de contenido y en oportunidades reales de SEO. Los huecos de la SERP, los temas que nadie cubre bien, marcan qué contenidos tienen más opciones de ganar.
Cada fecha lleva su responsable.
UN CALENDARIO DE EJEMPLO
Cómo se reparte el trabajo en un trimestre
Imagina una empresa de toldos y pérgolas que trabaja en la provincia de Valencia. Tiene una web con una página por producto y un blog con pocas entradas. Así sería su estudio, paso a paso:
Es un escenario ilustrativo para enseñar el método, no un caso de cliente.
El arranque es una videollamada sobre tu negocio: qué vendes, qué margen deja cada línea y en qué zonas trabajas. Conectamos Search Console y la cuenta de Google Ads para trabajar con datos tuyos. Con nuestra plataforma SEO ampliamos las búsquedas, consultamos la SERP de cada una y formamos los grupos por resultados compartidos.
Después cruzamos con lo que ya posiciona y con la canibalización de los últimos 90 días, y montamos la arquitectura: qué páginas hay, cuáles faltan y cómo se enlazan. Guardamos versiones, así que si el mapa cambia dentro de seis meses verás qué se movió y por qué. Lo entregamos explicado y listo para ejecutar.
LA ENTREGA
Qué recibes y en qué orden
Porque cada dato se puede comprobar: la demanda viene de Google Ads, los grupos de la SERP real y la canibalización de tu Search Console. Tras más de dos décadas y más de 500 clientes, tenemos claro que un estudio solo vale si alguien lo pone en marcha. Por eso cada grupo acaba en una URL y una fecha, y por eso podemos encargarnos también de escribir o mejorar esas páginas.
PROBLEMAS QUE RESOLVEMOS
El problema, qué hace nuestra plataforma y qué ganas
Empieza por lo que vendes y a quién, revisa en Search Console por qué búsquedas ya apareces y amplía con el planificador de Google Ads y las sugerencias del buscador. Después mira qué posiciona tu competencia, limpia la lista y agrupa por objetivo de la búsqueda. Elige primero las búsquedas con relación directa con tu oferta y competencia asumible.
Search Console es la mejor fuente gratuita, porque muestra búsquedas reales de tu web. El Planificador de Google Ads da volúmenes con una cuenta activa. Google Trends enseña la estacionalidad, y el autocompletado y las preguntas relacionadas de Google sugieren variantes. Con eso se puede hacer un primer estudio sin pagar herramientas.
Las herramientas SEO de pago amplían ideas y estiman dificultad, pero sus volúmenes son aproximaciones. Nosotros trabajamos con los volúmenes de la cuenta de Google Ads del cliente y consultamos la SERP en vivo de cada búsqueda, en el país o la ciudad que interese, para saber quién posiciona realmente.
Para una empresa de reformas: «reformas integrales», «reforma de baño precio», «empresa de reformas en Alcobendas», «cuánto cuesta reformar una cocina», «reforma de piso antiguo», «cambiar bañera por plato de ducha», «licencia de obra menor», «reformas de locales comerciales», «presupuesto de reforma» e «ideas para baños pequeños». Mezclan búsquedas comerciales, locales e informativas.
La genérica es corta y tiene mucho volumen, como «reformas». La de cola larga es más concreta, como «reforma de baño completa en Getafe»: menos búsquedas, menos competencia y una intención mucho más clara. Para la mayoría de negocios, las de cola larga son las que traen clientes antes.
Cada tres a seis meses es razonable, y antes si lanzas un servicio, entras en un mercado nuevo o cambia mucho la página de resultados. Al guardar versiones del mapa, la actualización compara con la anterior y enseña qué grupos han ganado o perdido peso.
La IA ayuda a idear variantes, agrupar y redactar, pero no sustituye a los datos. Los volúmenes tienen que venir de Google y los grupos de la SERP real. Nosotros usamos IA para acelerar el trabajo y para ver qué consultas lanzan los asistentes al responder, siempre con datos verificables detrás.
Depende del tamaño de la web y de cuántos servicios, productos o zonas haya que cubrir. Una web de servicios con pocas líneas se resuelve antes que un catálogo con cientos de categorías o un proyecto en varios países. Te damos el plazo tras la primera videollamada, cuando sabemos el alcance.
Tener claro qué vendes, a quién y dónde, y darnos acceso de lectura a Search Console y a una cuenta de Google Ads, aunque no tenga campañas activas. Si tu web es nueva y no tienes Search Console con datos, el estudio parte de las semillas y de la competencia.
Cada búsqueda es una pista sobre lo que alguien necesita. Juntas, forman un retrato bastante fiel de tu mercado: qué preocupa a tus clientes, cómo lo dicen y en qué momento de la decisión están. El estudio de palabras clave recoge esas pistas, con el volumen de búsqueda de cada una, y las ordena para que la web responda a los usuarios con la página adecuada.
Hacerlo bien es un proceso con método, y ahorra mucho trabajo después en SEO y en contenido. Una web construida sobre un buen estudio necesita menos correcciones, sufre menos canibalización y crece de forma más predecible.
Cada intención pide un tipo de página distinto. Una búsqueda informacional se gana con una guía; una transaccional, con una ficha o una página de servicio; una local, con una página de zona y una ficha de Google bien trabajada.
Dos búsquedas pueden parecerse mucho y pedir páginas distintas, o ser muy diferentes y resolverse con la misma. «Abogado de divorcios» y «cuánto cuesta un divorcio» comparten palabras, pero los resultados son distintos: la primera enseña despachos; la segunda, artículos. Por eso miramos qué URL posiciona Google para cada búsqueda y juntamos las que comparten resultados. Es más lento que agrupar por texto, pero evita crear páginas que se pisan.
Cuando dos páginas de tu web compiten por la misma búsqueda, el buscador alterna entre ellas y ninguna llega arriba. Pasa mucho en webs con blog antiguo o con varias páginas de servicio parecidas. Con 90 días de datos de Search Console detectamos esos casos y proponemos qué página se queda la búsqueda y qué hacer con la otra: fusionarla, reorientarla o enlazarla.
El volumen medio anual engaña en muchos sectores. «Piscinas desmontables» casi desaparece en invierno y se dispara en mayo; «calefacción de bajo consumo» hace lo contrario. Con el histórico mensual de cada búsqueda sabemos cuándo publicar o actualizar una página para que esté posicionada antes del pico, no durante. También vigilamos las búsquedas nuevas, las que no existían hace un año, porque suelen tener poca competencia y dan ventaja a quien llega primero. Y cada vez pesan más las preguntas largas que la gente hace a los asistentes de IA, que conviene responder en la web con claridad.
Un error frecuente es tratar el estudio como un documento que se hace una vez. Las búsquedas cambian, aparecen competidores y Google modifica cómo enseña los resultados. Por eso los grupos prioritarios entran en el rank tracker y el mapa se revisa cada pocos meses, comparando con la versión anterior.
Por último, el estudio también sirve para la publicidad. Los grupos con intención de compra y mucha competencia orgánica suelen ser buenos candidatos para campañas mientras la página posiciona, y los datos de esas campañas confirman qué búsquedas convierten de verdad.
Un estudio que se queda en un cajón no sirve. Por eso el nuestro termina en la arquitectura de la web y en un calendario editorial con prioridades. Si quieres, podemos seguir con la redacción de contenidos, con el posicionamiento SEO completo o con campañas que aprovechen los mismos grupos de búsquedas. Y para medir el avance, cada grupo prioritario entra en el rank tracker con su frecuencia de seguimiento.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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