¿Sabes cuántas páginas de tu web ve Google y cuáles se está saltando sin que te enteres?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Una auditoría SEO es la revisión completa de tu web para saber qué impide que posicione mejor y en qué orden conviene arreglarlo. La nuestra no sale de una herramienta genérica: la hacemos con un crawler desarrollado por nosotros, que rastrea toda la web, la cruza con Search Console, Analytics y los logs del servidor, y nos deja ver lo que otras herramientas no enseñan.
El resultado no es una lista de mil avisos en rojo. Es un informe con las incidencias que de verdad te afectan, ordenadas por impacto y repartidas por responsable, para que cada persona sepa qué le toca. En dos décadas de trabajo hemos aprendido que una auditoría vale lo que vale su plan de acción.
Es un diagnóstico del estado de tu web frente a los buscadores. Revisa si Google y el resto de motores de búsqueda pueden rastrear e indexar tu sitio, si la información responde a lo que busca la gente, si la estructura reparte bien la autoridad y si la experiencia en la página ayuda o estorba.
Una auditoría completa revisa los factores que más pesan en cinco áreas: rastreo e indexación (robots.txt, sitemaps, códigos de respuesta, canónicas), arquitectura y enlazado interno, contenido (títulos, duplicados, canibalizaciones, páginas flojas), rendimiento y accesibilidad, y autoridad externa. Hoy añadimos una sexta: si los bots de los asistentes de IA llegan a tu web y qué encuentran.
La diferencia entre una auditoría útil y una que acaba en un cajón está en la priorización. No todo error pesa igual: uno que afecta a mil URL o bloquea la indexación va antes que cien avisos menores.
NO ES LO MISMO
Analizador automático frente a nuestra auditoría SEO
| Analizador automático | Nuestra auditoría | |
|---|---|---|
| Cobertura | Unas pocas URL | ✔ La web entera, también lo que carga con JavaScript |
| Datos de Google | ✘ No los cruza | ✔ Search Console, GA4 y logs del servidor |
| Prioridad | ✘ Todo en rojo por igual | ✔ Por impacto y por responsable |
| Antibot | ✘ Entrega un análisis vacío | ✔ Lo detecta, para y te explica qué permitir |
| Informe | Genérico | ✔ 77 páginas A4 con capturas de tu web |
| Revisión humana | ✘ Ninguna | ✔ Una persona prioriza y te lo explica |
Te llevas un mapa completo de tu web, no una muestra, y un orden de trabajo pensado para que los primeros cambios sean los que más se noten.
Revisamos todas las URL, también las que solo aparecen tras ejecutar JavaScript.
Cada incidencia se mira junto a sus impresiones, clics y visitas de bots.
Desarrollo, SEO, contenido, negocio y hosting reciben cada uno su lista.
Cinco bloques de revisión que hacemos en cada auditoría, ajustados al tamaño de la web y al tipo de negocio.
Códigos de respuesta, redirecciones en cadena y bucles, canónicas, noindex, robots.txt, sitemaps e indexabilidad, con diez comprobaciones específicas de hreflang si tu web tiene idiomas.
Profundidad de cada página, PageRank interno, páginas huérfanas sin enlaces y páginas zombis que no reciben bots ni impresiones. Sabes qué sobra y qué falta enlazar.
Títulos, descripciones, encabezados y duplicados detectados solo entre páginas del mismo tipo, para no confundir dos fichas parecidas con un problema real.
Problemas técnicos de carga: LCP con el elemento que lo provoca, CLS y tareas largas, más una revisión de accesibilidad con axe-core. Evaluamos también la home y cada plantilla como página de negocio.
Qué bots visitan tu web y dónde gastan el rastreo, y una revisión de backlinks tóxicos con puntuación, sin desautorizar nada de forma automática.
Antes de lanzar una web nueva o una migración, para no estrenar con errores. Después de un rediseño o de un cambio de CMS, para comprobar que no se ha perdido nada. Cuando el tráfico cae y nadie sabe por qué, o tras una actualización de Google que te ha movido. Y de forma periódica: en webs grandes o que cambian a menudo, con rastreos programados; en webs estables, con revisiones más espaciadas.
Lo desarrollamos nosotros porque necesitábamos ver más y más rápido que con las herramientas del mercado. Estas son sus cifras reales:
Y una regla de seguridad: si tu servidor empieza a dar errores 5xx, el crawler frena solo. Una auditoría no puede tirarte la web.
QUÉ REVISA
368 datos por página, agrupados en lo que importa
El rastreo te dice cómo es tu web. Los logs del servidor te dicen qué hacen los buscadores con ella. Leemos logs de Apache y Nginx e identificamos 16 bots distintos, entre ellos Googlebot y los de los asistentes de IA: GPTBot, ClaudeBot y PerplexityBot.
A Googlebot lo verificamos por DNS inverso y directo, porque muchos bots se hacen pasar por él. Después cruzamos los logs con el rastreo, el sitemap, Search Console y GA4 para darte un dato muy concreto: qué porcentaje del rastreo de Google se desperdicia y en qué. Filtros, parámetros, URL antiguas, redirecciones… Si Google gasta su tiempo ahí, visita menos las páginas que te traen clientes.
Entregamos un informe en formato A4 de unas 77 páginas que junta el rastreo con los datos de Search Console y GA4, e incluye capturas reales de tu web para que cada problema se vea, no solo se lea. La IA nos ayuda a redactarlo y a resumirlo, pero no inventa métricas: cada cifra sale de una fuente medida y se puede comprobar.
Arriba va un resumen para dirección con lo que hay que arreglar primero. Después, el detalle por áreas con ejemplos de URL afectadas. Y al final, las tareas agrupadas por responsable, listas para pasarlas a tu equipo o a tu proveedor web. Lo repasamos contigo por videollamada para que no quede ninguna duda.
Si seguimos trabajando juntos, la auditoría pasa a ser la línea base. Nuestra plataforma hace el seguimiento de tus palabras clave en el top 100, por localidad y en escritorio o móvil, y volvemos a rastrear para comprobar que cada corrección se nota en las posiciones de búsqueda y no solo en la lista de errores.
Algunas auditorías tienen un motivo concreto, y el crawler tiene funciones para cada uno:
La primera pregunta de cualquier auditoría es sencilla: ¿están en Google las URL que deberían, y solo esas? La respuesta casi nunca es un sí limpio.
El contenido es donde más se nota una auditoría hecha con datos de Google y donde más se equivoca una herramienta genérica, que marca como duplicadas dos fichas que solo se parecen en la plantilla.
Una web lenta o difícil de usar pierde visitas aunque esté bien posicionada. La clave es medir por plantilla, porque un problema en la plantilla de ficha o de artículo se repite en cientos de URL.
Cada web es distinta, pero hay problemas que aparecen una y otra vez. Así los detecta nuestro crawler y esto es lo que ganas al resolverlos:
EL PROBLEMA → LO QUE GANAS
Cinco hallazgos habituales
Primero, una videollamada para entender tu negocio y qué secciones importan más. Nos das acceso a Search Console y Analytics y, si se puede, a los logs del servidor. Rastreamos la web completa respetando el ritmo de tu servidor y cruzamos todas las fuentes.
Con los datos, nuestro agente SEO agrupa las incidencias, las prioriza y las asigna a cada responsable, y una persona del equipo revisa todo antes de entregarlo. Te presentamos el informe en una segunda llamada y, si quieres, nos encargamos de ejecutar las correcciones o de acompañar a tu equipo mientras las hace. Durante la auditoría no se toca nada de tu web: solo se lee.
EL PROCESO
Tu auditoría SEO en cuatro pasos
Porque auditamos con un crawler propio que rastrea entera hasta una web de miles de URL, lee tus logs y cruza los datos de Google sin hojas de cálculo de por medio. Porque te decimos qué arreglar primero, y no solo qué está mal. Porque somos honestos cuando algo nos bloquea. Y porque detrás hay más de 20 años de SEO y más de 500 clientes.
Es un análisis completo de una web para detectar lo que frena su posicionamiento: problemas de rastreo e indexación, errores técnicos, contenido duplicado o flojo, mala estructura de enlaces, lentitud o un perfil de enlaces con riesgo. Termina con un plan de acción priorizado.
El SEO es el trabajo para que una web aparezca en los resultados orgánicos de los buscadores. Consiste en facilitar el rastreo y la indexación, crear contenido que resuelva la duda de quien busca y ganar autoridad. La auditoría es el primer paso: te dice dónde estás.
Depende sobre todo del tamaño de la web, de si hay logs que analizar y de si hay un motivo especial, como una migración o una caída. No cuesta lo mismo auditar una web de servicios que una tienda con decenas de miles de URL. Te damos una propuesta cerrada tras ver la web.
Empieza por comprobar que Google puede rastrear e indexar la web: robots.txt, sitemaps, códigos de respuesta y noindex. Sigue con la arquitectura, el contenido, el rendimiento y los enlaces. Cruza todo con Search Console y prioriza lo que afecta a más URL o bloquea la indexación.
En webs grandes, tiendas o medios que cambian a diario, lo ideal es rastrear de forma programada y comparar con la línea base. En webs estables basta con revisiones más espaciadas. Y siempre que haya un rediseño, una migración o una caída brusca de tráfico.
Una herramienta automática analiza unas pocas URL y lista todo lo que encuentra, importe o no. Nosotros rastreamos la web entera, cruzamos los datos con Search Console, Analytics y los logs, y una persona prioriza según tu negocio. La diferencia es pasar de una lista a un plan.
Nuestro crawler lo detecta y se detiene en lugar de entregarte un rastreo vacío o incompleto. Te explicamos qué regla de lista blanca debe añadir tu proveedor para dejarnos pasar durante la auditoría. No usamos técnicas para saltarnos esas protecciones.
No. Durante la auditoría solo leemos: no se cambia nada. El crawler ajusta su ritmo y frena solo si el servidor empieza a devolver errores, así que no pone en riesgo tu web aunque esté en un alojamiento modesto.
La URL de la web, acceso a Search Console y a Analytics y, si es posible, los logs del servidor de las últimas semanas. Con eso podemos cruzar el rastreo con lo que Google ve y hace. Si no hay logs, la auditoría se hace igual y esa parte queda fuera.
Sí. El crawler rastrea la web como lo haría un buscador, así que funciona con cualquier CMS o con webs hechas a medida. Lo que cambia es la forma de aplicar las correcciones, y en el informe las damos adaptadas a tu plataforma.
Hay muchas formas de auditar una web, pero las que funcionan siguen un orden parecido: primero lo que impide que Google vea la web, después lo que impide que la entienda y, al final, lo que impide que la prefiera. Saltarse ese orden es la forma más rápida de gastar horas en mejoras que no se notan.
Este es el recorrido que seguimos, con lo que miramos en cada paso y por qué.
Lo primero es saber qué páginas existen, cuáles devuelven un código correcto y cuáles están indexadas. Comparamos lo que encuentra el crawler con lo que hay en el sitemap y con lo que Search Console dice que está en el índice. Las diferencias entre esas tres listas cuentan mucho: páginas en el sitemap que no se indexan, páginas indexadas que no deberían estarlo o URL importantes que no aparecen en ningún sitio. Aquí entran también robots.txt y los logs, para ver si Google y los bots de IA llegan donde deben.
Las canónicas mal puestas y las redirecciones en cadena son de los errores más comunes tras un rediseño. En webs con varios idiomas, el hreflang suele estar roto de formas que no se ven a simple vista: falta la etiqueta de vuelta, apunta a una URL que redirige o mezcla códigos de idioma y país.
Medimos la carga por plantilla, no solo de la home, porque los factores técnicos se repiten en todo el sitio. Si la ficha de producto tarda en pintar el elemento principal, el problema se repite en miles de URL. Revisamos también la seguridad básica (HTTPS, contenido mixto) y la accesibilidad.
Títulos y descripciones duplicados o vacíos, encabezados mal jerarquizados, fichas con muy poco texto y textos copiados. Es la parte que más pesa en la calidad que percibe el usuario. Con Search Console añadimos la capa más útil: qué URL compiten entre ellas por la misma búsqueda y cuáles pierden tráfico mes a mes. Así se decide qué mejorar, qué fusionar y qué retirar.
Una página importante a cinco clics de la home recibe menos rastreo y menos autoridad. Medimos la profundidad, el PageRank interno y los enlaces sin texto de anclaje, y localizamos las URL que nadie enlaza. Corregir el enlazado interno es de las mejoras con mejor relación entre esfuerzo e impacto.
Revisamos los dominios que te enlazan y señalamos los que tienen pinta de tóxicos, con una puntuación que explica el motivo. La decisión de desautorizar la toma una persona: un disavow mal hecho puede hacer más daño que el enlace.
Cada vez más búsquedas acaban en una respuesta de IA. Comprobamos que los bots de ChatGPT, Claude y Perplexity no están bloqueados, que el contenido clave se lee sin JavaScript y que hay datos estructurados coherentes. Si quieres ir más allá y medir tus menciones en esos asistentes, lo trabajamos en el servicio de GEO.
Una auditoría solo vale si se aplica. Lo habitual es empezar por las correcciones que bloquean rastreo o indexación, seguir por el contenido y el enlazado interno, y dejar los avisos menores para el final. Cuando se ha corregido una tanda, conviene volver a rastrear y comparar con la línea base: así se confirma que el cambio se ha hecho bien y que no ha roto nada por el camino. Si quieres que lo ejecutemos nosotros, seguimos con el servicio SEO completo.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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