¿Envías la misma newsletter a toda tu lista y no sabes quién la lee, quién compra y quién se va?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Hacemos email marketing con IA, es decir, marketing por correo electrónico apoyado en inteligencia artificial, allí donde la IA aporta algo concreto: separar a tus contactos según lo que hacen, ayudarte a escribir mejor y más rápido y decirte qué lead está listo para una llamada. El resto es oficio de siempre: una lista limpia, contenido útil y envíos que lleguen a la bandeja de entrada.
Trabajamos con un programa de email, CRM y formularios desarrollado por nosotros, así que no dependemos de las funciones que decida otra plataforma. Llevamos más de 20 años en marketing digital y más de 500 clientes. Diseñamos la estrategia contigo por videollamada y nos encargamos de montarla y medirla.
El email marketing con IA usa modelos de inteligencia artificial para decidir mejor a quién escribir, qué decirle y cuándo insistir. No sustituye a la persona que conoce el negocio: la IA analiza y propone, y alguien del equipo decide. Así funciona nuestro programa.
En la práctica se apoya en tres piezas. La segmentación agrupa a los contactos por comportamiento (abrió, hizo clic, respondió, rebotó, se dio de baja), por estado en el CRM, por origen, por campaña o por localidad. La puntuación de leads da a cada contacto una nota de 0 a 100 y explica por qué la tiene. Y el copiloto de textos redacta asuntos, variantes y correos que tú revisas y confirmas antes de que salgan.
Debajo están las automatizaciones: disparadores y secuencias que envían el correo adecuado cuando el contacto hace algo, o cuando lleva días sin hacer nada.
El correo electrónico sigue siendo el canal que controlas tú: la lista es tuya y no depende del algoritmo de una red social. La IA lo hace más rentable porque reduce el trabajo de escribir y segmentar, y porque señala a quién merece la pena dedicar tiempo comercial. Menos envíos a ciegas y más mensajes que alguien quiere recibir.
Cada contacto cambia de grupo según lo que hace con tus correos.
El copiloto propone; tú corriges, eliges y confirmas el envío.
Una nota explicada te dice a quién llamar primero y por qué.
Estrategia, montaje, redacción y medición, con un programa propio que conecta el correo con tu CRM y tus formularios.
Definimos objetivos, tipos de contacto y los segmentos que tienen sentido para tu negocio: por comportamiento, estado, origen, campaña o zona.
Bienvenida, seguimiento de presupuestos, reactivación de contactos dormidos o recorrido de compra, con esperas que se detienen solas cuando el contacto compra o se descarta.
Plantillas con variables, pruebas A/B, bloques con un PDF o un vídeo de YouTube y un copiloto de IA que propone textos que tú apruebas.
Envío por Gmail o por SMTP, lectura de respuestas y rebotes, baja en un clic, lista de exclusión global y topes diarios por cuenta.
Entregas, rebotes, aperturas, clics con enlaces firmados, respuestas, conversiones y bajas, revisados cada mes para corregir asuntos, esperas y mensajes de cada secuencia.
Te conviene si tienes una lista de contactos que solo usas para alguna newsletter suelta, si tus presupuestos se enfrían porque nadie hace seguimiento o si tu equipo comercial no sabe a quién llamar primero. También si mandas el mismo correo a toda la base y cada vez tienes más bajas, o si sospechas que tus envíos acaban en spam. No hace falta una lista enorme: con unos cientos de contactos bien segmentados ya tiene sentido escribir a cada grupo lo que le interesa, en lugar de lo mismo a todos.
Cuando decimos email marketing con IA nos referimos a funciones concretas, no a una etiqueta:
Nuestro programa de email no es solo un sitio desde el que mandar newsletters. Reúne en un mismo lugar lo que normalmente está repartido entre una herramienta de envíos, un CRM y un plugin de formularios, y eso cambia lo que puedes hacer con tu lista.
Las funciones se agrupan en cinco tareas. Escribir: plantillas con variables, pruebas A/B, bloques con un PDF o un vídeo de YouTube y el copiloto de IA. Decidir a quién: segmentos por comportamiento, estado, origen, campaña y localidad, más la puntuación de cada lead. Enviar: desde tu Gmail o tu servidor SMTP, con disparadores, esperas y secuencias. Medir: entrega, rebotes, aperturas, clics con enlaces firmados, respuestas, conversiones y bajas. Y cumplir: baja en un clic, lista de exclusión global y prueba de consentimiento sellada.
Lo que ganas es contexto. Cuando un contacto responde, ves en qué etapa del CRM está; cuando rellena un formulario, entra en la secuencia que le toca; cuando compra, deja de recibir lo que ya no tiene sentido. Debajo tienes cada función con un ejemplo de uso.
FUNCIONES
Qué hace cada función y para qué te sirve
La parte que más tiempo ahorra es la automatización. En nuestro programa, una secuencia empieza por un disparador: un lead nuevo, un cambio de estado en el CRM, varios días en el mismo estado, un correo sin respuesta o la entrada en un recorrido. Cada disparador admite filtros, y el sistema revisa cada minuto si hay algo que enviar.
Las secuencias llevan esperas entre correos y se detienen en cuanto alguien compra o queda descartado, así nadie recibe ofertas de lo que ya tiene. Para decisiones largas hay un recorrido de compra preparado: seis envíos separados tres días entre sí y un último recordatorio.
Así un presupuesto enviado no se queda olvidado y un contacto que pidió información hace un mes recibe una segunda oportunidad sin que nadie tenga que acordarse. Si quieres unir el correo con el resto del proceso comercial, lo vemos en nuestro funnel de ventas automatizado.
CÓMO FUNCIONA
Qué pasa cuando salta un disparador
Cada envío respeta la lista de exclusión global y el tope diario de la cuenta.
Una secuencia es una serie de correos que se envía sola cuando el contacto cumple una condición. Estas son las que más montamos, con un ejemplo de cada una:
Todas comparten una regla: si el contacto compra, responde o se da de baja, la secuencia se detiene.
SECUENCIAS
Cinco secuencias y cuándo se activan
Los correos electrónicos que acaban en spam no sirven, por buenos que sean. Por eso cuidamos la parte técnica tanto como el texto:
Con esto, ante una reclamación, puedes enseñar quién aceptó qué y cuándo, que es lo que el RGPD te pide poder demostrar.
Las herramientas de envío masivo hacen bien una cosa: mandar el mismo correo a mucha gente con un diseño bonito. El problema aparece cuando quieres que el correo sepa algo del contacto: si ya pidió presupuesto, si es cliente, quién lo atiende o de qué anuncio vino. Entonces hay que conectar varias herramientas, y cada conexión es un punto que puede fallar.
Nuestro programa parte del otro lado: del CRM. El correo es una función más, que sabe en qué etapa está cada contacto y qué ha hecho. Por eso una secuencia puede pararse sola cuando alguien compra, el comercial ve la puntuación al lado del historial de correos y las bajas se respetan en todas las campañas a la vez. No significa que una herramienta de envíos no sirva: si solo mandas una newsletter mensual, puede bastar. Pero si el correo tiene que ayudarte a vender, conviene que esté unido a tus ventas.
COMPARATIVA
Lo que cambia al unir correo y CRM
| Nuestro programa | Herramienta de envíos al uso | |
|---|---|---|
| Segmentos | ✔ Por comportamiento y por etapa del CRM | Por listas y etiquetas |
| Textos con IA | ✔ Copiloto que propone y tú confirmas | Según el plan contratado |
| Puntuación de leads | ✔ 0-100 explicada, con siguiente paso | ✘ Normalmente aparte |
| Parar al comprar | ✔ Automático al pasar a ganado | Requiere integraciones |
| Bajas | ✔ Exclusión global en todas las campañas | Por lista |
| Consentimiento | ✔ Prueba sellada de cada alta | Casilla marcada |
Son escenarios ilustrativos, para que veas cómo se combinan las funciones. No son casos de clientes ni llevan cifras de resultados.
Ejemplo 1: una academia con varios miles de contactos dormidos. Tiene una lista de años de antigüedad y solo la usa para anunciar cursos. Primero limpiamos: fuera rebotes, bajas y direcciones sin consentimiento demostrable. Después creamos tres segmentos: quien hizo clic en algún curso el último año, quien abre pero no hace clic y quien no abre. Con el copiloto preparamos tres asuntos para una prueba A/B y un correo distinto para cada segmento. El envío sale con tope diario y se pausa solo si los rebotes se disparan. Quien hace clic en la página de precios sube en la puntuación y aparece arriba en la lista de llamadas del equipo.
Ejemplo 2: una empresa de instalaciones que envía presupuestos. Los presupuestos salen por correo y nadie vuelve a preguntar. Conectamos el formulario de la web con el CRM, de modo que cada solicitud crea un lead con su origen. Cuando el comercial cambia el estado a «presupuesto enviado», arranca la secuencia de seguimiento. Si el cliente responde, se para y la conversación sigue a mano; si acepta, pasa a ganado y entra en la de bienvenida como cliente.
Empezamos con una videollamada para entender qué vendes, cómo decide tu cliente y qué contactos tienes. Importamos y limpiamos la lista, conectamos tu cuenta de envío y tus formularios y dejamos lista la prueba de consentimiento. Después diseñamos los segmentos y las primeras secuencias, redactamos los correos con ayuda del copiloto y los revisamos contigo antes de activar nada.
El programa puede funcionar en un equipo de tu empresa, con los contactos dentro de casa, o en la nube si prefieres no tener un equipo dedicado. Cada mes revisamos métricas, ajustamos asuntos y esperas y te contamos qué ha funcionado y qué cambiamos.
Porque el programa con el que trabajamos lo hemos desarrollado nosotros y sabemos qué hace cada función y qué no. Porque usamos la IA donde suma, y siempre con una persona que confirma. Porque unimos correo, CRM y formularios en un mismo sitio, y eso permite saber qué secuencia acaba en venta. Y porque llevamos más de 20 años haciendo marketing para más de 500 clientes, con trato directo y sin tecnicismos. Te explicamos cada secuencia antes de activarla y cada cifra del informe después.
Es el uso de inteligencia artificial para segmentar contactos, redactar correos y priorizar leads dentro de una estrategia de email. En nuestro caso son tres funciones concretas: segmentos por comportamiento, un copiloto que propone textos que una persona confirma y una puntuación de 0 a 100 que explica por qué cada lead está más o menos cerca de comprar.
No. La IA acelera tareas: propone textos, agrupa contactos y puntúa leads. Pero alguien tiene que conocer el negocio, revisar lo que se envía y decidir la estrategia. En nuestro programa, el copiloto propone y una persona confirma; ningún correo sale porque la IA lo haya decidido sola.
Sí, si te funciona, podemos trabajar sobre ella; no todas las herramientas sirven para lo mismo. Te proponemos nuestro programa cuando necesitas que el correo hable con el CRM y con los formularios, que cada lead tenga su puntuación o que las secuencias se paren solas en cuanto alguien compra.
Con una lista limpia y con consentimiento, un remitente bien configurado, baja fácil y un ritmo de envío razonable. Nuestro programa pone un tope diario por cuenta, lee los rebotes y pausa los envíos si superan el 5 %. También aparta a quien se da de baja de todas las campañas a la vez.
Sí, con una base legal: normalmente el consentimiento del contacto o una relación comercial previa con productos parecidos. Cada correo debe permitir darse de baja con facilidad. Nuestro programa guarda la prueba de cada consentimiento con su texto, versión, finalidad, fecha y sello, y respeta las bajas en todas las campañas.
Entregas, rebotes, aperturas, clics, respuestas, conversiones y bajas, por correo y por secuencia. Los clics se miden con enlaces firmados. La apertura orienta, pero no la usamos sola para decidir: nos fijamos sobre todo en clics, respuestas y ventas, que son las que dicen si el correo ha servido para algo.
Depende de la lista y de cuántas secuencias necesites. Una bienvenida y un seguimiento de presupuestos pueden estar en marcha en pocas semanas si los contactos y los mensajes están claros. Las automatizaciones más largas se añaden cuando las primeras ya funcionan y hay datos para ajustarlas.
Es enviar dos versiones de un mismo correo, por ejemplo con dos asuntos distintos, a dos partes de la lista para ver cuál funciona mejor. Nuestro programa permite crear las variantes en la misma plantilla y comparar clics y respuestas. El copiloto puede proponerte las variantes, pero eres tú quien elige cuáles se prueban.
Sí. Las plantillas admiten bloques con un PDF, como un catálogo o un presupuesto, y con un vídeo de YouTube. Así el contacto ve el contenido sin que tengas que adjuntar archivos pesados, y los clics en esos bloques también se miden.
Sí. Conectamos tu cuenta de Gmail con tu permiso, por OAuth, o tu servidor SMTP con STARTTLS. Las respuestas y los rebotes se leen por IMAP, así que llegan al programa y quedan en el historial de cada contacto. Ponemos un tope diario de envíos por cuenta para cuidar la reputación del remitente.
La inteligencia artificial ha llegado a todas las herramientas de correo, y casi todas prometen lo mismo: más aperturas, más ventas y menos trabajo. La realidad es más modesta y más útil. El email marketing con IA funciona cuando la IA se ocupa de tareas concretas y una persona mantiene el criterio.
Te contamos cómo mejorar tus campañas: dónde aporta de verdad la IA, dónde no conviene delegar, cómo personalizar sin pasarse y cómo saber si tus campañas funcionan, con el orden que seguimos para empezar.
En la estrategia, en la oferta y en el tono de tu marca. Un modelo puede escribir un correo correcto, pero no sabe qué objeción oye tu comercial cada semana ni qué promesa puedes cumplir. Tampoco debe decidir solo a quién se envía: un error de segmentación llega a toda la lista igual de rápido que un acierto. Por eso en nuestro programa la IA propone y una persona confirma.
La tasa de apertura orienta, pero ya no es fiable por sí sola, porque algunos gestores de correo abren los mensajes de forma automática. Nos fijamos sobre todo en clics, respuestas, conversiones y bajas. Un envío con muchas bajas y pocos clics dice que el contenido no encaja con lo que el contacto esperaba recibir. Y una secuencia que genera respuestas pero no ventas suele pedir un mejor seguimiento comercial, no más correos.
Poner el nombre en el asunto ya no sorprende a nadie. La personalización que funciona es la que usa lo que el contacto ha hecho: el servicio por el que preguntó, el enlace en el que hizo clic o el presupuesto que tiene pendiente. Con plantillas con variables y segmentos por comportamiento se consigue sin escribir cada correo a mano. El límite lo pone el sentido común: usar solo los datos que el contacto sabe que te ha dado y para lo que aceptó recibir.
El asunto decide si el correo se abre. Funciona mejor cuando es concreto y cumple lo que promete: «Tu presupuesto de climatización, con plazos» dice más que «Novedades de octubre». Evita mayúsculas, signos de exclamación en serie y promesas que el correo no cumple. Prueba dos versiones cuando tengas dudas y quédate con la que consigue más clics, no solo más aperturas. El copiloto ayuda a sacar variantes, pero el criterio es tuyo. Y revisa cómo se ve en el móvil, que es donde se lee buena parte del correo.
No hace falta crear todas las campañas a la vez. Este es el orden que solemos seguir:
Si quieres que lo montemos contigo, escríbenos desde contacto. Y si antes necesitas atraer contactos nuevos a los que escribir, mira nuestra página de captación de leads con IA. Lo vemos contigo por videollamada, sin compromiso, a partir de la lista y las herramientas que ya tienes.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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