¿Se te van las tardes subiendo fichas, preparando ofertas y persiguiendo carritos que nadie llega a recuperar?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
La automatización ecommerce con IA sirve para quitarte de encima las tareas repetitivas que más horas comen en una tienda: dar de alta productos, escribir fichas, colocar cada artículo en su categoría, lanzar promociones con fecha y recuperar a quien dejó el carrito a medias. No es un plugin más que se instala y se olvida. Es un sistema que propone, tú apruebas y todo queda registrado.
Trabajamos sobre la tienda que ya tienes, sobre todo PrestaShop y WooCommerce, y conectamos lo que haga falta: catálogo, email, chat de la tienda y Google Ads. Puede funcionar en local, en un equipo de tu empresa y con tus datos dentro, o en la nube si no quieres invertir en un equipo dedicado.
Automatizar una tienda no es meterle inteligencia artificial a todo. Muchas tareas van mejor con reglas fijas: si el stock baja de cinco unidades, avisa; si el pedido está pagado, pasa a preparación. La IA entra donde hay que interpretar algo: leer un catálogo de proveedor con columnas raras, decidir en qué categoría va un producto, redactar una ficha con el tono de la marca o entender qué pregunta un cliente en el chat.
Nuestro sistema combina las dos cosas. Primero aplica reglas; cuando no bastan, un modelo de IA busca por significado y propone soluciones. Nada se publica solo: los cambios llegan a una bandeja de aprobación y se confirman con un código. Cada acción queda identificada, auditada y se puede deshacer.
Los modelos pueden ser de código abierto, corriendo en tu equipo, o de API con una cadena de respaldo: si uno falla o se agota, salta al siguiente.
Lo notas en las horas que dejas de dedicar a copiar y pegar, en una gestión del catálogo más ordenada y en pedidos que antes se perdían por no volver a escribir al cliente a tiempo. Y sin perder el control: cada cambio pasa por ti antes de llegar a la tienda, y lo que no te convence se deshace.
Productos importados, categorizados y con ficha completa sin revisarlos uno a uno.
Carritos abandonados y clientes que suelen repetir reciben su mensaje en el momento justo.
La IA propone, tú apruebas con un código y todo se puede deshacer.
Partimos de las tareas que más se repiten en tu tienda y las resolvemos una a una, sin obligarte a cambiar de plataforma.
Leemos el Excel o CSV de cada proveedor con plantillas que aprenden: la segunda vez ya sabe qué columna es el precio, la talla o la referencia.
Cada producto va a su categoría por capas, primero reglas y luego un modelo que busca por significado, y la ficha se enriquece con atributos y descripción.
Descuentos, 2x1, cupones o Black Friday que empiezan y terminan en la fecha prevista y que se pueden deshacer si algo no cuadra.
Emails al abandonar el carrito y otra vez a las 48 horas, y aviso de recompra según la ventana habitual de compra de cada cliente.
Responde dudas sobre productos, envíos y devoluciones, y cuando preguntan por un pedido consulta el estado real en la tienda, sin inventar nada.
Te conviene si tienes cientos o miles de productos y cada alta es una tarde perdida; si trabajas con varios proveedores que mandan catálogos en formatos distintos; si lanzas promociones a menudo y alguna vez se te ha olvidado quitar un descuento; o si sabes que tienes carritos abandonados y clientes que repetirían, pero nadie les escribe.
Si tu tienda tiene veinte productos y pocas ventas al mes, quizá todavía no compense. Te lo diremos así de claro en la primera llamada.
Si buscas por dónde empezar, estos son los usos de la IA en una tienda online que antes se notan, de menos a más integración:
No hace falta hacerlo todo a la vez. Lo normal es empezar por una tarea que hoy te quita horas y comparar el antes y el después.
Cada tienda empieza por un sitio distinto, pero casi todo lo que automatizamos cae en uno de estos seis tipos. Para cada uno te contamos qué miramos, qué hace nuestro sistema y una orden de ejemplo, tal como se la pedirías en lenguaje natural:
POR USO
Qué le puedes pedir al sistema en tu tienda
Son escenarios ilustrativos, no casos de clientes, pero reflejan situaciones muy habituales.
Ejemplo 1: una tienda de 3.000 productos con cuatro proveedores. Cada proveedor manda su tarifa en un formato: uno en Excel con columnas en inglés, otro en CSV con las tallas en una sola celda, otro en PDF. Hoy alguien pasa varios días al mes copiando datos. Con nuestro sistema, la primera importación de cada proveedor se revisa columna a columna; a partir de la segunda, la plantilla ya está aprendida y solo llegan a revisión los productos nuevos o dudosos. La persona que copiaba datos pasa a aprobar propuestas.
Ejemplo 2: una tienda de alimentación para mascotas. Sus clientes compran pienso cada cierto tiempo, pero cada uno a su ritmo. En lugar de mandar el mismo boletín a todos, el sistema calcula la ventana habitual de cada cliente y le escribe cuando se acerca la fecha en que suele volver a comprar. Si alguien abandona el carrito, recibe un recordatorio al momento y otro a las 48 horas. Y en Black Friday, la promoción se programa con antelación y se retira sola al terminar.
En los dos casos el arranque es un piloto sobre un entorno de pruebas, y nada llega a la tienda sin que alguien lo apruebe.
La mayoría de los fallos no son técnicos, son de planteamiento. Estos son los que más vemos:
Hay un sexto error menos visible: medir solo al final. Antes de activar una automatización conviene apuntar cuánto tiempo lleva hoy esa tarea y cuántos fallos genera, para comparar después con datos y no con sensaciones.
Donde más rodado está el sistema es en PrestaShop: lo hemos verificado en las versiones 1.7, 8 y 9, con catálogo, campañas y aprobaciones. En WooCommerce la integración es parcial y la ampliamos según lo que necesite cada tienda. Si usas otra plataforma, lo vemos en la primera videollamada.
Además de la tienda, el sistema se conecta con tus herramientas de marketing y de gestión: Google Ads, Search Console y GA4 para cruzar ventas con tráfico, con Gmail o SMTP para los emails y con programas como Holded o A3 mediante perfiles de exportación. Si quieres que un asistente como Claude trabaje con los datos de tu tienda, también hay conexión por MCP.
Con tiendas en producción empezamos siempre con un piloto: primero en una copia o un entorno de pruebas, después en real, por partes y con la opción de volver atrás en cada cambio.
Para quien prefiera no tocar código, los flujos se pueden crear hablando o en un editor visual, con ramas, esperas y una prueba en seco que enseña qué haría el flujo sin ejecutar nada de verdad.
Una duda razonable antes de automatizar una tienda es hasta dónde llega la máquina. Nuestro sistema trabaja con niveles de autonomía: puede leer y analizar sin pedir nada, puede preparar borradores y, para ejecutar algo que cambia la tienda o escribe a clientes, necesita tu aprobación. Esa aprobación llega a una bandeja en el ordenador o como un mensaje con botones firmados en el móvil, que caducan si no los usas.
Cada persona del equipo tiene sus permisos: quien prepara pedidos no tiene por qué ver la facturación, y quien lleva el marketing no necesita tocar los precios de coste. Todo queda en un registro que no se puede alterar, con quién pidió qué, quién lo aprobó y cuándo se aplicó. La IA nunca se aprueba a sí misma.
Un ejemplo: si pides «retira el descuento de las zapatillas», el sistema prepara el cambio y te lo deja para aprobar; si preguntas «¿cuántos carritos se abandonaron ayer?», responde al momento, porque solo es una consulta.
PERMISOS
Lo que hace solo, lo que pregunta y lo que nunca hace
La alternativa a automatizar no es no hacer nada: es que alguien lo haga a mano o con un conjunto de plugins sueltos que no se hablan entre sí. Esta es la diferencia práctica en las tareas que más pesan.
A mano, el conocimiento está en la cabeza de una persona: qué columna es cuál en la tarifa de cada proveedor, qué promoción hay que retirar el lunes, a qué cliente toca escribirle. Con plugins sueltos, cada pieza resuelve una cosa y nadie ve el conjunto. Con nuestro sistema, esas reglas quedan escritas, la IA rellena los huecos donde hay que interpretar y todo pasa por el mismo sitio de aprobación. Si mañana cambia la persona que lleva la tienda, el proceso sigue igual.
Otra diferencia es la escala. A mano, duplicar el catálogo duplica el trabajo. Con el sistema, una tienda que pasa de mil a tres mil productos sigue revisando solo los casos dudosos, no cada alta.
A MANO O CON IA
Lo que cambia en el día a día
| A mano o con plugins sueltos | Con nuestro sistema | |
|---|---|---|
| Alta de productos | ✘ Copiar y pegar cada tarifa | ✔ Plantilla aprendida por proveedor |
| Categorías | Según quién las ponga | ✔ Reglas y luego IA, con dudosos marcados |
| Promociones | ✘ Hay que acordarse de quitarlas | ✔ Inicio, fin y marcha atrás |
| Carritos y recompra | Un plugin para cada cosa | ✔ Mismo sistema y mismos datos |
| Control de cambios | ✘ Sin registro de quién tocó qué | ✔ Aprobación y registro de cada acción |
| Dónde están los datos | Repartidos en varios servicios | ✔ En local o en la nube, tú eliges |
Empezamos con una videollamada para ver la tienda por dentro: catálogo, proveedores, promociones, emails y lo que hoy se hace a mano. Con eso elegimos una o dos tareas que den resultado pronto.
Después montamos el sistema con nuestra plataforma, desarrollada por nosotros, y la conectamos a tu tienda. Puede ir en local, en un equipo de tu empresa con los datos dentro, o en la nube. La probamos primero en un entorno de pruebas y, cuando todo cuadra, pasa a real con la bandeja de aprobación activa: tú o tu equipo aprobáis cada cambio con un código, también desde el móvil. Seguimos midiendo y ampliamos a la siguiente tarea cuando la primera ya funciona sola. Todo el trabajo es en remoto.
EL PROCESO
Cuatro pasos para automatizar tu tienda
Llevamos más de 20 años haciendo marketing y webs, con más de 500 clientes, y conocemos el negocio de las tiendas por dentro: SEO de categorías, campañas de Google Shopping, email y fichas que venden. Por eso no automatizamos a ciegas.
El sistema que usamos lo hemos desarrollado nosotros, así que podemos adaptarlo a tu catálogo en lugar de adaptar tu tienda a una herramienta cerrada. Y nunca toca nada sin tu aprobación: si algo no te cuadra, se deshace y seguimos.
Sobre todo en cinco frentes: redactar y enriquecer fichas de producto, categorizar el catálogo, atender a clientes con un chatbot, personalizar emails como el de carrito abandonado o el de recompra, y mejorar las imágenes de producto. Las tareas que siempre son iguales, como cambiar el estado de un pedido, funcionan mejor con reglas; la IA entra donde hay que interpretar.
Sí, y se nota en la experiencia del cliente. Un chatbot de tienda resuelve dudas sobre productos, tallas o envíos en el momento de la compra, el email de carrito abandonado recuerda lo que quedó pendiente y el aviso de recompra llega cuando el cliente suele volver a necesitar el producto. Todo con datos reales de la tienda, no con respuestas inventadas.
Depende de cuántas tareas automatices y de cómo esté tu tienda. Nuestros proyectos de IA empiezan desde 500 € en función del proyecto. Si lo montamos en local, cuenta además con el equipo donde corre; en la nube no hace falta esa inversión. Antes de empezar te pasamos un presupuesto cerrado con lo que incluye.
No. Le quita lo repetitivo: altas de producto, categorías, textos base, promociones programadas y emails de seguimiento. Las decisiones siguen siendo de personas, porque cada cambio pasa por una bandeja de aprobación antes de publicarse. Tu equipo dedica el tiempo a comprar mejor, atender los casos difíciles y pensar campañas.
Sí. En PrestaShop está verificado en las versiones 1.7, 8 y 9. En WooCommerce la integración es parcial y la completamos según lo que necesites. Con cualquier tienda real arrancamos con un piloto en un entorno de pruebas antes de tocar la tienda en producción.
Sí. Puede funcionar en local, en un equipo de tu empresa, con modelos de IA de código abierto y tus datos de clientes y pedidos dentro. Si prefieres no invertir en un equipo dedicado, lo montamos en la nube con modelos de API y una cadena de respaldo para que no se pare si uno falla.
Por eso nada se publica solo. Los cambios llegan como propuesta, alguien los aprueba con un código y cada acción queda registrada. Si una campaña o un cambio de catálogo no era lo que querías, se deshace. La IA tampoco responde de memoria el estado de un pedido: lo consulta en la tienda.
Una tarea concreta, como el email de carrito abandonado o la importación de un proveedor, puede estar lista en pocas semanas, contando el piloto. Un sistema completo con catálogo, campañas, chatbot y recompra se monta por fases. Preferimos que una pieza funcione bien antes de pasar a la siguiente.
Como referencia, un ordenador con una tarjeta gráfica de 16 GB mueve un modelo abierto de tamaño medio y da servicio a un equipo pequeño, de una a cinco personas. Suele rondar entre 1.300 y 2.200 euros con IVA. Si no quieres comprarlo, todo funciona igual en la nube, con un tope de gasto mensual para la IA de pago.
Sí. Puedes escribir o dictar órdenes como «prepara un 2x1 en camisetas del viernes al domingo» o «dime qué productos nuevos no tienen categoría». El sistema prepara la propuesta y te la deja para aprobar. Las consultas de solo lectura, como ver qué clientes deberían repetir esta semana, las responde directamente.
Una tienda tiene dos tipos de trabajo: el que hace crecer el negocio y el que solo lo mantiene en marcha. Comprar bien, elegir qué productos empujar cada temporada y cuidar la experiencia del cliente es lo primero. Dar de alta productos, ajustar categorías, copiar descripciones de proveedor, programar descuentos y acordarse de escribir al que abandonó un carrito es lo segundo. La automatización ecommerce con IA va a por esta segunda parte.
La diferencia con las automatizaciones de toda la vida es que la inteligencia artificial entiende contenido desordenado. Un catálogo de proveedor con columnas en otro idioma, una foto sin nombre o una pregunta de cliente mal escrita ya no paran el flujo de trabajo.
El alta de productos es el cuello de botella de casi cualquier tienda con muchas referencias. Nuestro sistema importa catálogos con plantillas que aprenden de cada proveedor, coloca cada producto en su categoría con reglas y, si no bastan, con un modelo que busca por significado, y completa la ficha con atributos y una descripción. Los casos dudosos se marcan para que decida una persona.
Un carrito abandonado es un cliente que ya eligió producto. Le escribimos al momento y de nuevo a las 48 horas, con los productos que dejó y el enlace para terminar la compra. La recompra funciona parecido: el sistema calcula cada cuánto suele comprar cada cliente y le avisa cuando se acerca su ventana habitual, en lugar de mandar el mismo email a toda la base de datos.
Las promociones con fecha, como un 2×1, un cupón o el Black Friday, se programan con inicio y fin, y se pueden deshacer si algo no sale como esperabas.
El chatbot de tienda mejora la atención al cliente: resuelve dudas de producto, envíos y devoluciones. Cuando alguien pregunta dónde está su pedido, no improvisa: consulta el estado en el sistema y responde con el dato real. Si la consulta se sale de lo previsto, pasa la conversación a una persona de tu equipo.
Los datos de una tienda son delicados: clientes, direcciones, historial de compras. Por eso el sistema puede funcionar en local, en un equipo de tu empresa, con modelos de código abierto y sin que esos datos salgan de casa. Si no quieres invertir en un equipo dedicado, va en la nube con modelos de API y una cadena de respaldo, de modo que si un proveedor falla, el trabajo sigue con el siguiente. En los dos casos se mantiene lo mismo: permisos por persona, registro de cada acción y aprobación antes de publicar.
Las tiendas con muchos filtros, por talla, color, marca o precio, generan miles de combinaciones de URL. Algunas responden a búsquedas reales, como «zapatillas de trail mujer talla 38», y merecen posicionar. La mayoría no, y solo hacen que Google gaste su rastreo en páginas vacías. Parte de la automatización es decidir qué combinaciones se indexan y cuáles no, con datos de búsqueda y no a ojo.
Con eso basta para arrancar un piloto que permite ver resultados en tu propio negocio antes de ampliar. Y si además quieres que la tienda gane visibilidad en Google, este trabajo encaja bien con el SEO para ecommerce, sobre todo en categorías y filtros, que es donde suelen estar las búsquedas con intención de compra.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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