¿Te escriben desde Idealista a las once de la noche y, cuando respondes, ese comprador ya ha visto otro piso?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Somos una agencia de IA para inmobiliarias que se ocupa del hueco más caro de tu oficina: el tiempo que pasa desde que un interesado escribe hasta que alguien de tu equipo le contesta con sentido. Los contactos llegan de Idealista, Fotocasa, Habitaclia, la web o WhatsApp, a cualquier hora y justo cuando tus agentes están enseñando pisos.
Montamos un asistente que responde con los datos reales de cada inmueble, pregunta lo que necesitas saber, propone visita y deja la ficha del contacto completa en tu CRM. También ordenamos lo que viene después: recordatorios de visita, seguimiento por email, documentación de la operación y avisos de vencimientos. Puede funcionar en un equipo de tu oficina, con los datos dentro, o en la nube si no quieres invertir en una máquina.
La inteligencia artificial no vende pisos. Lo que hace es quitarle a tu equipo el trabajo repetitivo que rodea cada operación: contestar la misma pregunta cien veces, filtrar contactos que buscan otra zona u otro presupuesto, perseguir confirmaciones de visita y pasar información de un programa a otro.
Nuestro asistente responde primero con las preguntas frecuentes que escribe tu oficina y después con la información de tus fichas. Si no encuentra una respuesta con suficiente seguridad, no se la inventa: pasa la conversación al comercial con menos carga, con todo el hilo. Ese criterio está en el motor, no en el modelo que redacta el texto.
Detrás hay un sistema de aprobación. La IA prepara mensajes, citas o borradores y una persona los aprueba, también desde el móvil. Cada acción queda registrada, no se duplica y se puede deshacer.
EL RECORRIDO DE UN LEAD
Del aviso del portal a la visita en la agenda
Lo que el asistente no sabe responder pasa a una persona con la conversación completa.
Tu equipo deja de pasar la mañana filtrando y empieza el día con los contactos ordenados por interés. El comprador recibe contestación al momento, con la información del piso por el que pregunta, y el propietario ve que su inmueble se mueve. Y ninguna visita se queda sin confirmar porque alguien se olvidó de llamar.
El interesado del portal recibe contestación con datos reales, también de noche y en festivos.
Zona, presupuesto, financiación y plazo recogidos antes de que el contacto llegue al comercial.
Confirmación y recordatorio automáticos, con aviso a tu equipo si alguien cancela.
Cada pieza se contrata por separado y se conecta con el CRM, el correo y los portales que ya usas en la oficina.
Contesta a quien escribe desde portales, web o WhatsApp con los datos de cada inmueble y pasa a tu equipo lo que no sabe responder.
Cada contacto recibe una puntuación explicada: qué busca, si tiene financiación, cuándo quiere mudarse y qué dato falta para dar el siguiente paso.
Propone huecos reales del agente, confirma y recuerda la visita. Para las llamadas al cartel, una recepcionista virtual con IA puede atenderlas.
Secuencias para compradores y propietarios que se paran solas si el contacto firma o se descarta, con email marketing medido.
Borradores de descripciones, plano comercial con superficies por estancia y documentos de la operación desde plantilla, revisados por tu equipo antes de salir.
Te conviene si recibes más contactos de los que tu equipo puede atender bien, si los leads de portales se enfrían por contestar tarde o si tus comerciales pasan más tiempo confirmando visitas por teléfono que enseñando pisos. También si gestionas alquileres y los vencimientos dependen de la memoria de una persona.
Si tu oficina recibe pocas consultas y las atiende alguien con calma, quizá no lo necesites todavía. Trabajamos con agencias inmobiliarias de toda España, en remoto. Te lo diremos en la primera videollamada, sin rodeos, y te indicaremos qué pieza tendría sentido cuando crezca el volumen.
Estos son los atascos que más se repiten en una oficina inmobiliaria y la pieza concreta que ponemos en cada uno.
No todas las inmobiliarias tienen el mismo día a día ni los mismos procesos. Una oficina de compraventa vive de los leads de portales y de las visitas; una gestora de alquileres, de los vencimientos, las incidencias y los cobros; una comercializadora de obra nueva, de listas de interesados que hay que mantener informados durante meses. Por eso la inteligencia artificial no se monta igual en todas.
En compraventa ponemos el foco en la primera respuesta, la cualificación y la agenda de visitas. En la gestión de alquileres, en el calendario de contratos, los avisos a 30, 7 y 1 días antes de cada vencimiento y el registro de incidencias del inquilino con su urgencia. En obra nueva, en las secuencias de email por fase de la promoción y en responder siempre con la misma información de la memoria de calidades. Y en la captación de propietarios, en saber qué cartel o qué buzoneo trae cada llamada y en enviar al propietario un resumen de su inmueble sin que nadie tenga que redactarlo.
Todas comparten la misma base: agenda, correo, documentos, clientes e incidencias, con permisos por persona. El paquete del sector inmobiliario lo adaptamos en un piloto con tu oficina antes de dejarlo en marcha.
POR TIPO DE NEGOCIO
Qué montamos en cada inmobiliaria
Cada portal avisa a su manera: un correo con su formato, una notificación en la aplicación o un WhatsApp que llega al móvil de quien publicó el anuncio. Lo primero que hacemos es juntar todas esas entradas en un único flujo y sacar de cada aviso el inmueble, el nombre y el teléfono.
Después el contacto se crea o se actualiza en tu CRM sin duplicados. Si trabajas con Inmovilla u otro programa, revisamos qué permite conectar y nos adaptamos: no te pedimos que cambies de herramienta.
Para la gestión de la captación propia, los carteles de «Se vende», las tarjetas y los anuncios llevan un enlace o un QR con código de origen, así sabes qué cartel o qué campaña trae cada conversación. El canal de WhatsApp respeta la ventana de 24 horas, la baja y el consentimiento RGPD. La conexión con la API oficial de WhatsApp arranca como piloto en tu oficina, con conversaciones reales y revisadas, antes de abrirla a todo el tráfico.
Una buena ficha vende la visita. Con IA preparamos el borrador de la descripción a partir de los datos del inmueble y de las notas del agente, en el tono de tu oficina, y tu equipo lo corrige antes de publicarlo. El texto sale de los datos que das: ni metros ni orientaciones inventadas.
En las fotos, la edición por zonas permite retirar objetos personales, ordenar una estancia o enseñar un piso vacío amueblado, indicando siempre que es una recreación. Si quieres recorridos o piezas para redes, tenemos un servicio de vídeos con IA para empresas.
También dibujamos un plano comercial a partir de un croquis o de la foto de un plano: estancias con sus metros delimitados y útiles estimados, leyenda y formato A4 listo para el anuncio. Son superficies orientativas para comercializar, no una medición registral, y así consta en el propio plano.
Ejemplo ilustrativo: una inmobiliaria de barrio con tres agentes, cartera de compraventa y algunos alquileres gestionados. No es un caso real; es cómo se reparte el trabajo cuando el agente está montado.
El director empieza el día preguntando qué tiene pendiente y recibe en el móvil un resumen de la noche: contactos de portales ya contestados y ordenados por puntuación, visitas confirmadas y un contrato que vence pronto. Durante la mañana, los agentes enseñan inmuebles mientras el asistente atiende las consultas nuevas. Si alguien pregunta por un piso reservado, le ofrece dos parecidos de la cartera.
Las órdenes se dan con frases normales, por chat, por voz o por Telegram. Lo que solo lee o apunta se hace al momento; lo que sale hacia un cliente o un propietario llega como vista previa con un botón de aprobar. Por la tarde, alguien anula su cita y el hueco se ofrece al siguiente interesado de la lista. Antes de cerrar, el director pide la lista de compradores más cerca de decidir, con el motivo de cada puntuación, para planificar las llamadas del día siguiente.
UN DÍA CON EL AGENTE
Una jornada en una inmobiliaria de barrio
Un asistente que contesta en nombre de tu oficina tiene que tener límites claros, y conviene que estén escritos antes de empezar. Cada acción pasa por una cadena de comprobaciones: quién la pide, con qué rol, desde qué dispositivo y qué nivel de autonomía tiene esa tarea. Después se verifica y queda en un registro que no se puede reescribir.
Leer, consultar, apuntar una visita en la agenda o un lead en el CRM y preparar borradores lo hace solo. Enviar un correo a un propietario, cancelar una visita, publicar una ficha o mandar un documento de la operación te pide aprobación, en la bandeja del ordenador o con botones firmados en el móvil que caducan a los pocos minutos. La IA nunca puede aprobarse a sí misma.
Y hay cosas que no hace nunca: no paga, no entra en la banca, no negocia precios y no borra nada desde el móvil. Los permisos son por persona: el comercial ve sus leads, dirección ve la facturación y un colaborador externo solo lo que le toca.
LÍMITES CLAROS
Autonomía del agente en tu inmobiliaria
Entre la reserva y la firma hay una lista de papeles que siempre se retrasa: nota simple, escrituras, certificado energético, recibos de comunidad, DNI de las partes. Así lo resolvemos, problema a problema:
Ejemplo de orden: «¿Qué le falta al expediente del piso de la calle Toledo para firmar las arras?». La respuesta llega con lo que hay, lo que falta y a quién pedírselo.
Empezamos con una videollamada para ver por dónde te entran los contactos, qué CRM usas y dónde se pierde más tiempo. Elegimos una pieza, casi siempre la primera respuesta a los portales, y la ponemos en marcha con tus fichas y tus preguntas frecuentes.
La montamos con herramientas desarrolladas por nosotros: el asistente, el programa de seguimiento comercial y el sistema de aprobaciones, que te deja revisar desde el móvil lo que la IA prepara. Funciona en local, en un equipo de tu oficina y con los datos dentro, o en la nube si no quieres comprar máquina. Probamos con conversaciones reales, ajustamos y, cuando la pieza funciona, pasamos a la siguiente. Todo en remoto.
Llevamos más de 20 años haciendo marketing y webs, con más de 500 clientes, así que sabemos lo que cuesta conseguir un lead como para dejarlo sin contestar. No te encerramos en una plataforma: adaptamos piezas propias a tu oficina, tus portales y la forma de trabajar de tu negocio.
La IA propone y tu equipo decide. El asistente se presenta como automático, no inventa datos del inmueble y pasa a una persona cuando la conversación lo pide. Cada mensaje enviado y cada cambio en la agenda quedan registrados, con permisos por persona.
La primera atención a los leads de portales, web y WhatsApp, la cualificación del contacto, la propuesta y el recordatorio de visitas, el seguimiento por email, los avisos de vencimientos y cobros, y los borradores de fichas y documentos. La negociación, la visita y el cierre con el cliente siguen siendo de tu equipo.
Es lo primero que revisamos. Si tu CRM permite conexión, los contactos y sus conversaciones entran ahí sin duplicarse. Si no la permite, buscamos la salida más sencilla, como una hoja compartida o el correo, y te lo decimos antes de empezar.
Desde 500 € en función del proyecto. El precio depende de cuántos canales quieres cubrir, de las integraciones con tu CRM y tus portales, y de si funciona en local o en la nube. Lo cerramos por escrito tras la primera videollamada.
Sí. El asistente se presenta como automático desde el primer mensaje y ofrece hablar con una persona cuando el cliente lo pide. El Reglamento europeo de IA clasifica los sistemas por riesgo y exige transparencia en este tipo de asistentes; además, el trato claro funciona mejor.
Sí. Se le habla por chat, por voz o por Telegram con frases normales, como «apunta un lead» o «¿qué visitas tengo mañana?». Lo que envía algo a un cliente llega como vista previa con un botón para aprobar. Borrar o pagar no se hace nunca desde el móvil.
Puede proponer huecos reales de la agenda del agente y registrar la visita. Nunca confirma una cita que no exista en la agenda. Si prefieres que una persona dé el visto bueno a cada visita, lo configuramos así y la aprobación llega al móvil.
Donde decidas. En local, en un equipo de tu oficina, los datos no salen de la empresa. En la nube, se trabaja con proveedores bajo RGPD. En los dos casos hay permisos por persona y registro de quién ha visto o cambiado cada cosa.
Una primera pieza, como la respuesta a los leads de portales, suele estar funcionando en pocas semanas si las fichas y las preguntas frecuentes están ordenadas. Las integraciones con CRM o telefonía llevan más tiempo y se prueban antes con conversaciones reales.
Un ordenador con una tarjeta gráfica de 16 GB y un modelo abierto basta para una oficina de una a cinco personas. Si sois más o queréis voz a la vez, hace falta más memoria gráfica. Si no quieres comprar equipo, el mismo sistema funciona en la nube con tope de gasto.
Contratar una agencia de IA para inmobiliarias tiene sentido cuando el problema no es conseguir contactos, sino atenderlos. En el sector inmobiliario, un piso bien situado puede recibir muchas consultas en un solo día, y cada una espera respuesta mientras el agente está en otra visita, en la notaría o con un propietario. La inteligencia artificial cubre ese rato: contesta, pregunta y ordena, para que la persona que llega después tenga el contexto completo.
No se trata de poner un robot delante del cliente. Se trata de que el comprador reciba una respuesta útil a la primera, de que el comercial no tenga que repetir las mismas preguntas y de que nada importante dependa de que alguien se acuerde de llamar.
Lo más rentable de automatizar suele ser lo que está más cerca del lead. Recomendamos este orden, aunque lo ajustamos a cada oficina:
Cada automatización se pone en marcha por separado y se mide antes de pasar a la siguiente. Así no tienes que cambiar toda la forma de trabajar de golpe, ni pagar por algo que todavía no usas.
Cuando un interesado pregunta por un piso que ya está reservado, el asistente no lo despide: busca en tu cartera por significado, no solo por palabras exactas, y le propone dos o tres inmuebles parecidos en zona, precio y tipo. La búsqueda se hace sobre tus fichas, así que solo ofrece lo que tienes de verdad y con los datos que tú has publicado.
Muchas páginas prometen valoraciones automáticas. Nuestra postura es más prudente: la IA puede reunir los testigos que tú le das, ordenarlos y preparar un borrador de informe para el propietario, pero el precio lo fija tu agente, que conoce la calle, el edificio y el estado real del piso. Un modelo de lenguaje no sustituye esa lectura.
Muchas consultas siguen llegando por teléfono: el número del cartel de «Se vende» suena cuando el agente está conduciendo o en una visita. Una recepcionista con IA puede atender esa llamada, avisar de que se transcribe, recoger el interés, dar una cita en la agenda del agente o dejar el aviso para devolverla. Necesita una línea con un operador como Twilio o Telnyx, y en una inmobiliaria la ponemos en marcha como piloto antes de dejarla atendiendo todas las llamadas.
Una inmobiliaria maneja teléfonos, situaciones familiares y datos económicos de sus clientes. Por eso cada consentimiento queda guardado con su texto, su versión, su finalidad y la fecha, y el canal de WhatsApp incluye la baja desde el primer mensaje. Si prefieres que nada salga de la oficina, la solución funciona en local, en un equipo de la empresa. Si no quieres invertir en máquina, la desplegamos en la nube con las mismas reglas de permisos y registro. Y si además necesitas llenar la agenda, lo combinamos con captación de leads para que la IA tenga contactos que atender.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
También te puede interesar: chatbot para empresas · recepcionista virtual con IA · automatizar citas y reservas · email marketing con seguimiento · agencia de generación de leads · Agencia IA España
© 2026 Agencia Banner