¿Necesitas vídeos para vender o explicar lo que haces, pero un rodaje por cada pieza no te sale a cuenta?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Hacemos vídeos con IA para empresas que necesitan anuncios, vídeos de producto o piezas que expliquen un servicio sin montar un rodaje cada vez. Tú pones el objetivo y el mensaje; nosotros el guion, las escenas, la voz, los subtítulos y el montaje final, con la imagen de tu marca.
No es darle a un botón en una de tantas herramientas online. Es producción audiovisual: se decide qué contar, en qué formato y para qué canal, y la IA acelera la parte que antes era cara. El proceso puede correr en local, en un equipo de tu empresa, o en la nube si no quieres invertir en un equipo con tarjeta gráfica. Y te decimos desde el principio qué partes necesitan un motor externo.
Crear vídeos con inteligencia artificial es un trabajo por pasos, igual que uno rodado, pero sin cámara en casi todos ellos. Primero se fija la idea y se escribe el guion. Después se dibujan las escenas: para cada toma se prepara una imagen de partida con el estilo acordado y, si sale un personaje, una hoja de personaje para que tenga la misma cara en todo el vídeo.
Luego esas imágenes se animan, de imagen a vídeo, y se graba la voz. Si alguien habla a cámara, se sincronizan los labios con la locución. Por último se monta: música, transiciones, grafismo y subtítulos que aparecen justo cuando se dice cada palabra.
Los rótulos, precios, logotipos y botones van como capa de montaje, no los inventa el modelo, así que se leen perfectos. Lo que sí necesita un motor externo es el texto legible de un producto dentro de la propia toma, como la etiqueta de un bote que alguien tiene en la mano.
Ganas poder hacer vídeo con más frecuencia y probar más ideas. Una campaña ya no depende de una sola pieza cara: puedes tener varias versiones del anuncio, cambiar el gancho de los primeros segundos o adaptar el mismo vídeo a otro formato sin volver a empezar. Y cada versión mantiene la imagen de tu marca.
Escenas, voz y montaje sin cámara, estudio ni desplazamientos cada vez que necesitas un vídeo.
Varios ganchos, duraciones y formatos del mismo anuncio para ver cuál funciona mejor.
Colores, tipografía, logotipo y personaje coherentes en todos tus vídeos.
Trabajamos con varios tipos de vídeo preparados de antemano, así cada pieza parte de un camino probado y no de cero.
Piezas cortas para Meta, TikTok, YouTube o Google Ads, con gancho en los primeros segundos, oferta clara y llamada a la acción en pantalla.
El producto en uso, en su escena o rodeado de efectos, con nombre y precio como rótulo exacto sobre la imagen.
Cómo funciona un servicio o un proceso, con escenas animadas, gráficos, mapas o datos que se mueven al ritmo de la voz.
Vídeos corporativos para presentar la empresa, dar la bienvenida a nuevos empleados o mejorar la comunicación interna, con presentador virtual o locución y grafismo.
Cortes verticales sacados de tus vídeos largos, webinars o entrevistas, con seguimiento de la cara y subtítulos, listos para Reels, Shorts y TikTok.
Te conviene si inviertes en publicidad y siempre usas la misma pieza porque hacer otra cuesta demasiado; si tienes un servicio difícil de explicar con texto; si acumulas webinars o entrevistas que nadie vuelve a ver; o si necesitas el mismo vídeo en varios idiomas para vender fuera.
Si lo que quieres es mostrar algo que solo existe en el mundo real, como una reforma concreta o tu equipo trabajando, la grabación seguirá siendo la base y la IA un complemento.
Nuestro estudio trabaja con 17 tipos de vídeo, cada uno con su formato, su duración y su forma de producirse. Estos son los que más piden las empresas, con lo que miramos y un ejemplo:
POR USO
Qué vídeo necesitas según para qué
Muchas agencias prometen que todo sale de su máquina. Nosotros preferimos contarlo como es, porque condiciona el presupuesto y la privacidad:
Además, no todos los modelos de vídeo permiten uso comercial. Comprobamos la licencia de cada uno antes de usarlo en tu proyecto.
Este reparto lo dejamos escrito en el presupuesto, toma por toma, para que sepas qué se procesa dentro de tu empresa y qué sale fuera antes de empezar.
DÓNDE SE HACE
Qué sale en local, qué va como capa y qué necesita un motor externo
Son escenarios ilustrativos, no casos de clientes, para que veas cómo se organiza el trabajo.
Ejemplo 1: una empresa de reformas que quiere explicar su método. Quiere un vídeo de unos 40 segundos para la web y para anuncios: cómo es una reforma con ellos, de la visita al final de obra. Escribimos un guion en cinco escenas, te enseñamos cada escena como imagen fija y, cuando las apruebas, se animan en tomas cortas de pocos segundos que luego se montan. La voz, los subtítulos y los rótulos de cada fase se añaden en el montaje. Para la parte de obra terminada usamos sus propias fotos reales, porque ahí la prueba tiene que ser auténtica.
Ejemplo 2: una marca de alimentación que lanza una salsa. Quiere anuncios para redes. Las escenas de cocina y ambiente se generan sin problema, y el nombre y el precio van como rótulo. Pero el plano de alguien girando el bote con la etiqueta legible no sale bien en local: ese plano lo resolvemos con un motor externo o con una foto real del bote integrada en el montaje. Te lo decimos al preparar el guion, no al entregar.
Las herramientas de vídeo con IA generales dejan muchos cabos sueltos. Nuestro estudio, desarrollado por nosotros, une las piezas que suelen quedar por fuera:
Sí, y muchas veces es lo más sensato. Si quieres enseñar tus instalaciones, una obra terminada o el testimonio de un cliente de verdad, la grabación real aporta una prueba que la IA no debe sustituir. Lo que sí hace bien es completar: una intro animada, escenas que serían caras de rodar, un fondo cambiado con croma, rótulos y subtítulos.
También podemos partir de material que ya tienes. Una entrevista larga, un webinar o una presentación grabada se convierten en varios clips verticales con la cara siempre en el centro y subtítulos sincronizados. Es una forma muy rentable de exprimir contenido que ya existe.
Si lo que buscas es un personaje fijo que hable en nombre de tu marca en formato creador, eso lo tratamos aparte en nuestra página de influencers IA y UGC.
Un ejemplo habitual: una entrevista de veinte minutos con el director, grabada con una cámara sencilla, da para varios clips con una idea cada uno, el croma permite cambiar el fondo de la oficina y la intro animada se genera con IA.
La locución puede hacerse con voces sintéticas en castellano y en otros idiomas, lo que permite tener el mismo vídeo en varias lenguas sin repetir la grabación. Si quieres que suene la voz de alguien concreto, por ejemplo la de tu director o tu directora, solo la usamos con su consentimiento expreso.
Lo mismo con las caras: no usamos el parecido de personas reales sin permiso, y las imágenes o voces que nos aportes deben contar con autorización para el proyecto. Antes de producir acordamos dónde se va a publicar cada vídeo y revisamos que los recursos permitan ese uso.
Y cuando el vídeo pueda confundirse con imágenes reales, recomendamos indicar que está hecho con IA. Es lo que piden ya las plataformas y lo que espera el público.
Si el vídeo usa la voz o la imagen de alguien de tu equipo, dejamos el consentimiento por escrito y acordamos para qué vídeos se puede usar y durante cuánto tiempo.
Un rodaje tradicional y un vídeo con IA no compiten en todo. El rodaje es imbatible cuando hay que mostrar algo que existe: tus instalaciones, tu equipo, un cliente real. El vídeo con IA gana cuando lo que quieres contar se puede construir: una escena de uso, una explicación, un ambiente, una idea.
La diferencia de fondo está en el coste de cambiar. En un rodaje, otra toma es otro día de equipo, localización y actores. En un vídeo con IA, cambiar el gancho, el fondo o la duración es volver a un paso concreto del proceso. A cambio, la IA tiene límites que conviene conocer: tomas de pocos segundos que hay que encadenar en el montaje, texto escrito dentro de la imagen que falla y manos que manipulan objetos pequeños. Un buen guion los esquiva desde el principio.
Por eso no planteamos la elección como todo o nada: en el presupuesto separamos qué escenas se generan, cuáles conviene grabar y qué material propio puedes aportar.
RODAJE O IA
Qué cambia frente a una producción clásica
| Rodaje tradicional | Vídeo con IA | |
|---|---|---|
| Equipo y localización | ✘ Cámara, luces, actores y desplazamientos | ✔ Sin rodaje para la mayoría de escenas |
| Cambiar una toma | ✘ Otro día de rodaje | ✔ Volver a un paso del proceso |
| Versiones para anuncios | Limitadas a lo grabado | ✔ Varios ganchos y formatos |
| Mostrar algo real | ✔ Prueba auténtica | ✘ Mejor con material propio |
| Texto del producto en la toma | ✔ Sale tal cual | Motor externo o foto real |
| Rótulos y subtítulos | En edición | ✔ Capa anclada a la voz |
Empezamos con una videollamada: objetivo, público, canal donde se publicará y mensajes que no pueden faltar. Nos pasas tu logotipo, colores, fotos de producto y ejemplos de vídeos que te gustan.
Con eso elegimos el tipo de vídeo y escribimos el guion. Te enseñamos las escenas clave como imágenes fijas antes de animarlas, con su estilo y sus recursos visuales, para que apruebes el estilo sin esperar al montaje. Después producimos con nuestro estudio de vídeo, desarrollado por nosotros, cuidando la calidad de cada toma y la edición final, que puede correr en local, en un equipo de tu empresa, o en la nube, y solo recurre a un motor externo cuando la toma lo exige. Te entregamos el montaje para revisar, ajustamos y preparamos las versiones de cada formato. Todo en remoto.
EL PROCESO
De la idea al vídeo en cuatro pasos
Con más de 20 años en marketing y más de 500 clientes a la espalda, lo que más cuidamos es la historia: sabemos qué tiene que pasar en los primeros segundos de un anuncio y qué hace que alguien entienda un servicio.
Producimos con un estudio de vídeo propio, que podemos adaptar a tu marca, y te decimos con claridad qué se hace en local, qué necesita un motor externo y qué conviene seguir rodando de verdad. Sin sorpresas en el presupuesto.
Depende del tipo de pieza, la duración, cuántas versiones necesitas y si alguna toma requiere un motor externo. Nuestros proyectos de IA empiezan desde 500 € en función del proyecto. Antes de producir te pasamos un presupuesto con los entregables y las rondas de revisión definidas, para que no haya sorpresas.
Menos que un rodaje, pero no es instantáneo. Hay guion, aprobación de escenas, generación, montaje y revisión contigo. El calendario se acuerda al ver el guion y el número de versiones. Si tienes una fecha de lanzamiento, dínosla al principio y planificamos las entregas hacia atrás.
El objetivo del vídeo, el público, dónde se publicará y los mensajes imprescindibles. Ayuda mucho tener el logotipo, la identidad visual, fotos de producto y ejemplos de estilo que te gusten. Si no tienes guion, lo escribimos nosotros como parte del proyecto.
Casi todo, sí: escenas, animación, voz, subtítulos, grafismo y montaje. La excepción es el texto legible de un producto dentro de la propia toma, que necesita un motor externo. Los rótulos, precios y logotipos van como capa de montaje y se hacen en local. Si no tienes un equipo con tarjeta gráfica, trabajamos en la nube.
Sí. Los subtítulos se anclan a la voz, de modo que cada palabra aparece cuando se pronuncia. La locución puede generarse en varios idiomas con el mismo montaje, y revisamos la traducción para que suene natural y no literal. Para redes, donde mucha gente ve el vídeo sin sonido, los subtítulos no son un extra: son la mitad del mensaje.
Sí. Preparamos los formatos que pide cada plataforma, vertical, cuadrado u horizontal, con gancho inicial y llamada a la acción. Si gestionas tus campañas con nosotros, enlazamos el vídeo con la campaña de Google Ads o de redes para medir qué versión funciona mejor.
Aquí hablamos de anuncios, vídeos de producto y explicativos: piezas que cuentan algo concreto. Un influencer con IA es un personaje fijo de tu marca que habla a cámara en formato creador, una y otra vez. Son servicios distintos y lo explicamos en su propia página.
Cada toma generada dura pocos segundos, así que un vídeo más largo se construye encadenando escenas en el montaje, como en cualquier producción. Para anuncios y vídeos de producto eso encaja de forma natural. Para piezas largas, como una presentación corporativa, combinamos escenas generadas con grafismo, locución y, si lo tienes, material real.
Puedes empezar así, por ejemplo: «hazme un anuncio vertical de la salsa nueva para Instagram, con la oferta de lanzamiento». A partir de ahí te proponemos el tipo de vídeo, el guion y las escenas, y no producimos nada hasta que lo apruebas. La frase es el punto de partida; el resultado sale del guion.
El vídeo es el contenido que más se consume en redes y el que más cuesta producir. Esa contradicción es la que resuelven los vídeos con IA para empresas: mantienen el trabajo de pensar qué contar, que sigue siendo humano, y abaratan la producción de las imágenes, que antes exigía cámara, actores, localización y días de edición.
Eso no significa que cualquier vídeo deba hacerse con IA. Significa que ahora puedes tener vídeo en sitios donde antes no compensaba: el anuncio de una promoción de una semana, la ficha de un producto o la explicación de un servicio que se entiende mejor viéndolo.
En un vídeo tradicional, cada cambio cuesta: otra toma es otro día de rodaje. En un vídeo con IA, cambiar el fondo, el gancho o la duración es volver a un paso del proceso, no empezar de cero. Por eso tiene sentido para probar versiones. A cambio, hay límites: los modelos de vídeo todavía fallan con el texto escrito dentro de la imagen, con manos que manipulan objetos pequeños y con planos muy largos. Un buen proceso los esquiva con capas de montaje, tomas cortas y, cuando hace falta, un motor externo o material real.
Para anuncios en redes funcionan mejor las piezas cortas, en vertical y con el mensaje principal en los primeros segundos. Un explicativo de servicio aguanta algo más si cada escena aporta algo nuevo. Para la web o una presentación comercial, el formato horizontal sigue siendo el más cómodo. Lo práctico es producir una versión principal y sacar de ella los cortes y formatos de cada canal.
Fíjate en tres cosas, más allá de la experiencia que presuma la productora. Primero, que te pregunten por el objetivo de marketing antes que por el estilo: un vídeo bonito que no vende no sirve. Segundo, que te enseñen las escenas como imágenes antes de animarlas, porque así se corrige barato. Tercero, que te digan con claridad qué partes se hacen con qué herramienta, qué licencias tienen y dónde se procesan tus materiales.
Si tus vídeos incluyen productos sin lanzar, datos internos o la cara de tu equipo, importa dónde se procesan. Nuestro estudio puede funcionar en local, en un equipo de tu empresa con tarjeta gráfica, y solo envía fuera las tomas que de verdad necesitan un motor externo, siempre avisando. Si prefieres no invertir en ese equipo, lo hacemos en la nube.
No hace falta mucho para empezar: el objetivo del vídeo, el canal donde se publicará y los mensajes que no pueden faltar. Ayuda tener el logotipo, la paleta de colores, la tipografía y fotos de producto en buena resolución. Si tienes vídeos anteriores que te gustan, o de la competencia que te parecen un buen ejemplo, mándalos: es la forma más rápida de acordar un estilo sin perder rondas de revisión.
Si además necesitas publicar en redes cada semana, la producción de vídeo encaja con nuestro servicio de contenido para redes sociales con IA, que se ocupa del calendario y de la publicación continua.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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