¿Cuántas llamadas se quedan sin contestar mientras atiendes a un cliente, estás en una obra o ya has cerrado?
Más de 500 clientes satisfechos desde hace 20 años
Una recepcionista virtual IA es un agente de voz que contesta el teléfono de tu empresa como lo haría una persona de recepción: saluda, entiende qué quiere quien llama y lo resuelve o lo encamina. Da una cita, toma nota de una avería, pasa la llamada al departamento adecuado o deja un aviso para devolverla.
Lo que cambia es que no se pone enferma, no se va a comer y no deja sonar el teléfono porque está con otro cliente. En Agencia IA España la diseñamos para tu negocio, con tu forma de hablar y con límites muy claros sobre lo que puede y lo que no puede hacer.
La llamada entra por una línea de telefonía en la nube, con Twilio o Telnyx, y la recepcionista la atiende al momento. Escucha, convierte la voz en texto, decide qué hacer y responde con una voz natural. Desde que la persona termina de hablar hasta que oye la primera palabra pasa alrededor de un segundo y medio, una pausa parecida a la de una conversación normal.
Para actuar no tiene libertad total. Solo puede usar unas pocas herramientas cerradas: consultar y reservar en la agenda, registrar una incidencia y transferir la llamada. Cada petición pasa por un registro con permisos que la valida antes de ejecutarla. Si algo no encaja, no se hace.
Al colgar, queda la transcripción, el motivo de la llamada y lo que se ha hecho, para que tu equipo lo vea sin escuchar grabaciones.
Una llamada que no se contesta suele ser un cliente que llama al siguiente de la lista. La recepcionista virtual cubre las horas punta, los ratos en que estás ocupado y las noches, y deja a tu equipo las llamadas que de verdad necesitan a una persona, como una queja o una venta delicada.
Contesta de día, de noche y en festivos, aunque llamen varias personas.
Solo confirma una cita cuando ya está guardada en tu agenda.
Pasa a ventas, a técnico o a administración según lo que pidan.
Montamos la recepcionista virtual con IA, la conectamos con tu agenda y tus departamentos y la probamos con llamadas de verdad antes de activarla.
Saludo con el nombre de tu empresa, respuesta a las dudas habituales con tu información y voz natural, de hombre o de mujer, con el trato que prefieras.
Pregunta si quieren a alguien en concreto o el primer hueco libre, comprueba la agenda y reserva con un límite de citas por llamada y por día.
Toma nota del asunto, la descripción, el nombre y el teléfono; si es urgente, avisa en el momento a la persona responsable.
Pasa la llamada al departamento configurado; fuera de horario o si nadie contesta, deja un aviso de devolución con el teléfono.
Elegimos una voz que encaje con tu marca; también puede ser una voz clonada de alguien del equipo, siempre con su consentimiento.
Te conviene si el teléfono suena mientras atiendes, si devuelves llamadas perdidas sin saber de qué eran o si fuera de horario salta un buzón que casi nadie usa. Encaja muy bien en negocios con agenda, como talleres, despachos, centros de estética, academias o servicios técnicos, y en empresas con varios departamentos donde una sola persona reparte las llamadas. Si casi todo te llega por escrito, empieza mejor por un chatbot.
Una forma rápida de saberlo: mira el registro de llamadas perdidas de la última semana. Si hay más de las que te gustaría admitir, ya tienes la respuesta.
La mayoría de las llamadas que recibe una pyme caben en media docena de tipos. Para cada uno definimos qué tiene que preguntar la recepcionista, qué herramienta usa y cuándo pasa la llamada a una persona.
Las anulaciones y los cambios de una cita ya dada se recogen como aviso para que tu equipo los confirme, salvo que decidamos contigo automatizarlos con tu agenda.
LO QUE ENTRA POR TELÉFONO
Seis llamadas, seis respuestas
Ejemplo ilustrativo: un taller mecánico con dos elevadores y un mecánico jefe que no puede soltar las herramientas cada vez que suena el teléfono. Son las 9:40 y entra esta llamada:
Al colgar, el taller tiene la cita en la agenda, la nota del ruido y la transcripción completa. Nadie ha dejado lo que estaba haciendo.
CÓMO FUNCIONA
De que suena el teléfono a que queda todo apuntado
La confirmación de una cita se dice solo cuando ya está guardada.
Un agente de voz depende de varias piezas: la conexión, el modelo de IA y el servicio de voz. Si una falla, una recepcionista corriente se queda muda. La nuestra trabaja con tres niveles en cascada:
Cuando la llamada salta de un nivel a otro, el siguiente sabe lo que ya se ha hecho, y una cita no se reserva dos veces aunque la conexión se corte y se recupere.
La confianza en una recepcionista automática se gana con lo que no hace. Por diseño:
Todo esto queda escrito en el registro de cada llamada, con lo que se pidió y lo que se rechazó.
Además, al empezar avisa de que la llamada se transcribe, para que quien llama sepa desde el primer momento cómo se trata su conversación.
La idea de fondo es que el modelo de IA conversa, pero no manda: cada acción pasa por un control que comprueba permisos, topes y datos antes de ejecutarse.
Ejemplo ilustrativo: una empresa de reparación de calderas y aire acondicionado con cinco técnicos en la calle y una persona en la oficina que también lleva la facturación. Antes, la mitad de las llamadas de la mañana acababan en el buzón. Así podría ser un día con la recepcionista virtual atendiendo el teléfono.
Lo importante no es que la máquina haga mucho, sino que la persona de la oficina deje de cortar lo que está haciendo cada pocos minutos. Recibe lo que necesita, cuando lo necesita, ya ordenado: las citas en la agenda, las averías en el registro de incidencias y las urgencias en el móvil del técnico de guardia.
Por la tarde, revisa en pocos minutos las transcripciones del día para comprobar que todo se entendió bien. Si una respuesta no le gusta, se corrige para la próxima llamada.
El ejemplo es ilustrativo: cada negocio decide sus horarios, sus topes y a quién se avisa de qué.
UN DÍA CON LA RECEPCIONISTA
Servicio técnico de calderas, de 8:00 a 22:00
Una recepcionista virtual con IA rinde de verdad cuando lo que pasa en la llamada llega solo a tus herramientas. La conectamos con Google Calendar para las citas, con Gmail para los avisos y con Google Sheets si llevas ahí el registro. Si trabajas con nuestro CRM, cada llamada de un posible cliente queda en su ficha con la transcripción y el motivo, sin que nadie la teclee.
Al terminar, envía un resumen a la persona o al departamento que corresponda: quién llamó, qué consultas hizo y qué se ha resuelto. Si el cliente prefiere seguir por escrito, la misma información del negocio la usa nuestro chatbot para WhatsApp y la web, así que la respuesta es la misma en los dos canales. Si tu programa no tiene conexión, la recepcionista deja la petición pendiente para que tu personal la confirme.
Las urgencias no esperan al resumen: se avisan en el momento a la persona que hayas elegido.
Para atender llamadas reales la recepcionista necesita una línea de telefonía en la nube, de Twilio o Telnyx. Lo habitual es mantener tu número de siempre y desviar hacia esa línea las llamadas que quieras: todas, las de fuera de horario o las que no se cogen en unos segundos. Revisamos contigo cómo hacerlo con tu operador antes de tocar nada.
Hoy el sistema está probado a fondo en simulador, con conversaciones, citas, transferencias y cortes de conexión. La conexión a una línea real la ponemos en marcha con cada cliente como piloto: empezamos por un horario o un tipo de llamada, escuchamos las transcripciones y ampliamos cuando tú lo ves claro. Si en algún momento quieres pararla, basta con quitar el desvío.
Durante el piloto tú decides qué llamadas entran: puedes empezar solo por las de fuera de horario y dejar las de la mañana como hasta ahora.
La recepcionista funciona igual en los dos modos; lo que cambia es dónde se procesa la voz y qué equipo hace falta.
En los dos casos se suma una décima o dos de la red del proveedor de telefonía, por eso elegimos su región lo más cerca posible, en Europa. Y en los dos casos el tercer nivel, el guion de reglas, está siempre disponible por si fallan los otros.
Un aviso honesto: si la tarjeta gráfica del equipo local está ocupada con otro trabajo pesado, la voz se vuelve más lenta. Por eso, si el mismo equipo hace más cosas, lo dimensionamos para que la recepción tenga prioridad. Y mientras la recepcionista habla no se la puede interrumpir: conviene que sus respuestas sean cortas.
DÓNDE FUNCIONA
Dos formas de tenerla, mismas reglas
Trabajamos en remoto, por videollamada. Empezamos escuchando cómo atendéis hoy: qué preguntan, qué datos pedís, a quién pasáis cada cosa y qué hacéis fuera de horario. Con eso escribimos el saludo, las respuestas y las reglas de cada herramienta, y configuramos departamentos, horarios y topes de citas.
Antes de conectar una línea real, la probamos en simulador con llamadas tuyas y nuestras, incluidas las difíciles: gente que habla rápido, que cambia de idea o que pide algo raro. Nuestra recepcionista corre en local, en un ordenador de tu empresa con tarjeta gráfica y sin que las llamadas salgan de ella, o en servidores en la nube cuando no compensa comprar máquina.
Porque no te vendemos una voz bonita, sino una recepción que no se equivoca con tu agenda. Llevamos más de 20 años trabajando con más de 500 clientes y sabemos que una cita mal dada hace más daño que una llamada sin coger. El agente es nuestro, con sus tres niveles y sus herramientas cerradas, y lo adaptamos a cómo atiendes tú. Te contamos con claridad qué está probado y qué arrancamos contigo como piloto, para que decidas con datos y no con una demostración preparada.
Es un agente de voz que atiende el teléfono de tu empresa: entiende lo que dice quien llama, responde con tu información, da citas en tu agenda, registra incidencias y pasa la llamada a una persona cuando hace falta. Funciona a cualquier hora y puede atender varias llamadas a la vez.
Desde 500 € en función del proyecto. Influyen el número de departamentos y transferencias, si hay que conectar una agenda con varios profesionales, el volumen de llamadas y si lo alojamos en tu oficina o en la nube. Aparte van los costes de la línea de telefonía en la nube, que se pagan al proveedor según los minutos de uso.
Sí. Lo normal es desviar tu número actual a la línea de la recepcionista, con las reglas que elijas: siempre, fuera de horario o cuando no se contesta en unos segundos. Lo revisamos con tu operador antes de cambiar nada.
Usa voces naturales y responde en torno a un segundo y medio, un ritmo cercano al de una conversación normal. Aun así, se presenta como asistente automático desde el saludo, porque engañar a quien llama no ayuda a nadie, y ofrece pasar con una persona.
No improvisa. Si la consulta se sale de lo previsto, toma nota y transfiere la llamada o deja un aviso de devolución. Si la incidencia es urgente, avisa en ese momento a la persona responsable para que actúe sin esperar.
No. La configuración la hacemos nosotros por videollamada: saludo, respuestas, departamentos, horarios y topes de citas. Tú solo nos cuentas cómo atendéis hoy. Después, para cambiar un horario o una respuesta basta con decírnoslo, y en el panel ves cada llamada con su transcripción sin tocar nada técnico.
Sí. Consulta los huecos libres por profesional o por servicio, ofrece el primero disponible si el cliente no tiene preferencia y solo confirma cuando la cita está guardada. Si tu programa de agenda no permite conexión, la petición queda pendiente para que recepción la confirme.
Lo diseñamos pensando en el RGPD: registro de cada llamada y de cada acción, permisos por persona y la opción de que todo funcione en local, en un equipo de tu empresa, para que las conversaciones no salgan de ella. El Reglamento europeo de IA clasifica estos sistemas por nivel de riesgo y lo tenemos en cuenta en el diseño.
Sí. Al empezar la llamada la recepcionista informa de que la conversación se transcribe y se presenta como asistente automático. Las transcripciones quedan en el registro de llamadas con su estado, para que tu equipo las revise, y con los permisos que decidas sobre quién puede verlas.
El teléfono sigue siendo el canal de los clientes con prisa o con un problema. Quien llama quiere hablar ya, y si nadie contesta prueba con otro. Por eso una recepcionista virtual tiene sentido en tantas pymes: no sustituye a tu equipo, cubre los huecos en los que tu equipo no puede coger el teléfono.
Antes de contratar una, conviene saber qué preguntas hacer y qué diferencia a un buen asistente telefónico de un contestador con otro tono.
Una centralita con menú obliga a pulsar números y suele acabar en un buzón. Un contestador solo graba. La recepcionista con IA conversa: entiende «quería cambiar la cita del jueves» sin menús, pregunta lo que le falta y actúa. La clave está en que actúe sobre tus sistemas reales, como la agenda o el registro de incidencias, y no sobre una lista aparte que luego alguien tenga que copiar a mano.
¿Qué ocurre si se cae el servicio de IA a mitad de llamada? ¿Puede confirmar una cita que luego no aparece en la agenda? ¿Quién decide a qué número se transfiere? ¿Hay un límite de citas para que nadie bloquee la agenda con una broma? ¿Qué pasa con las llamadas de número oculto? Si las respuestas no son claras, el riesgo lo asumes tú.
Nuestra respuesta a todas ellas está en el diseño: tres niveles de respaldo, confirmación solo tras guardar, números internos fuera del alcance del modelo, topes configurables y petición de teléfono cuando falta.
Puedes tenerla funcionando en un equipo de tu empresa, con una tarjeta gráfica de gama media, para que las voces y las transcripciones no salgan de la oficina. O en la nube, si prefieres no comprar ni mantener un equipo. En los dos casos el comportamiento y los límites son los mismos.
La recepcionista cubre las llamadas. Para los mensajes escritos en la web y en WhatsApp está nuestro chatbot para empresas, que usa la misma información del negocio. Y si lo que más te preocupa son las reservas, con recordatorios y cancelaciones incluidos, lo explicamos paso a paso en automatizar reservas.
Cuenta las llamadas que hoy no se contestan durante un par de semanas y compáralas con las que atiende la recepcionista en el piloto. Mira también cuántas acaban en cita o en incidencia registrada y cuántas tiene que retomar una persona. Con esos datos, de tu propio negocio, decides si ampliarla.
La configuración se cambia hablando, no tocando menús. Estos son ejemplos de lo que se le puede pedir a nuestro sistema, siempre con aprobación cuando el cambio afecta a lo que oyen los clientes:
Cada cambio queda registrado con quién lo pidió y cuándo, de modo que siempre se sabe por qué la recepcionista responde como responde.
Y si en algún momento la recepcionista no te convence para un tipo de llamada, se quita de ese tipo y sigue con el resto. Nada obliga a todo o nada.
Cuéntanos qué quieres resolver y te proponemos por dónde empezar, sin compromiso. Trabajamos con empresas de toda España en remoto, por videollamada.
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